Sánchez y Trump patinando

Mojadas, las aceras de Almería resbalan más que el aceite

Javier Adolfo Iglesias
09:00 • 22 dic. 2022

Iba a escribir sobre la pista de patinaje. No la que molesta cada día con su reguetón innecesario a cientos de alumnos del Celia Viñas.  Me interesaba la pista de hielo en la que se convierte toda la ciudad cuando llueve. Mojadas, las aceras de Almería resbalan más que el aceite. Andar sobre ellas es un peligro, tanto como las ostentosas piruetas de Pedro Sánchez, que patina de forma creativa y espectacular pero que si resbala es nuestra democracia la que se romperá cuatro costillas.



Desde el jueves, ésta ha sido la semana más `trumpiana’ de España. Si Trump fuera español se parecería bastante a Sánchez, los dos son patinadores. El español suelta bulos como triples mortales que ríete tú del sorbito de lejía del ex presidente Donald. El jueves, nuestro primer ministro denunció “un complot de la derecha político, mediática y judicial”. Pasaron cuatro días y si te he visto, no me acuerdo. Sánchez patina sobre la frivolidad.



Normal que nuestro patinador monclovita se asuste de su pirueta ‘suprimo delito de sedición-acuso al sistema judicial español entero-me erijo en salvador de la democracia y ahora lo explico’. El juguetón azar ha hecho que coincida que el Congreso de EE.UU haya propuesto procesar a Trump por estar detrás o al lado de aquel golpe de estado con el hombre búfalo como portavoz de la “soberanía popular”. En nuestro país y con el nuevo Código Penal ‘sanchiano’ aquello sería considerado aquí una fiesta de disfraces pasada de rosca. Yo enseño democracia en las aulas del Celia que dan a la rambla; si acudiera a ellas Sánchez, se lo explicaría, pero mucho me temo que se despistaría por la pista de hielo porque, como Trump, entiende la política como patinaje de riesgo. 








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