El ciclista cansado

Antonio Casado
07:00 • 30 jul. 2020

El Gobierno sugiere que el arropamiento financiero de Europa puede ponernos en cabeza de la economía digital y verde, como en el pasado ocurrió en fibra óptica y en alta velocidad. Es su resorte argumental para sugerir que lo conseguido en Bruselas a escala europea, en nombre del diálogo y la unidad, debería conseguirse también a escala española.


Pero el mensaje de que “Europa nos pone frente al espejo” cayó en saco roto. La oposición denuncia el injustificado optimismo del Gobierno frente al horizonte negro de nuestro país tras la crisis del coronavirus, teniendo como tenemos encima el paro, los rebrotes epidémicos, la caída del crecimiento, el malestar social y la inestabilidad política.

Un Sánchez casi ebrio de europeísmo celebró el miércoles pasado en el Congreso que España haya salido por la puerta grande en la negociación del Fondo de Recuperación de la UE. Es decir, con los bolsillos llenos para afrontar el crecimiento y la creación de empleo. Unos 140.000 millones de euros (72.000 en subsidios y el resto en créditos a devolver con intereses).



Habida cuenta de que la referida actuación personal de Sánchez en Bruselas no calzó en términos de protagonismo mediático, su bajo perfil pasó a denominarse “escucha activa” en la narrativa oficial de Moncloa. Sin embargo, el líder del PP asimiló esa actuación a la del “ciclista cansado”, que se pega a rueda de otros para ahorrarse esfuerzos en la pedalada y en la exposición política. Sostiene Pablo Casado que, en esas condiciones, el triunfalismo del Gobierno resulta ofensivo.


Se refería al pasillo que los ministros le hicieron en Moncloa a Sánchez después de la cumbre de Bruselas y al optimismo oficial frente a los muertos, los parados y al renovado miedo social a nuevos confinamientos. Pero la parte relevante en el discurso de Casado es la relación causa-efecto entre el optimismo trasladado a las terminales mediáticas del Gobierno, y la relajación de las medidas para desactivar los contraataques del virus.



Y es que el miedo de los españoles a una segunda ola no es menor que el miedo al despido, una vez que el retorno a las Autonomías de las competencias de Sanidad no ha servido para mejorar la situación después de la desescalada. Y ahora el Gobierno dimite de su tarea coordinadora por miedo político a quienes le endosarían intenciones recentralizadoras. 




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