Un cuento simbólico para pensar sobre los referentes de la mujer

Carmen y Laura Pacheco publican con Lunwerg el relato ilustrado ‘Nuestro nombres olvidados’

Las autoras de ‘Let’s Pacheco!’, ‘Troll Corporation’ y ‘Divas de diván’ (Foto: Alba Diethelm).
Las autoras de ‘Let’s Pacheco!’, ‘Troll Corporation’ y ‘Divas de diván’ (Foto: Alba Diethelm).

Tras ‘Let’s Pacheco!: Una semana en familia’, ‘Troll Corporation’ y ‘Divas de diván’, las hermanas Carmen y Laura Pacheco lanzaron hace unas semanas su primer proyecto conjunto alejado de los márgenes del humor. Se trata de ‘Nuestros nombres olvidados’ (Lunwerg Editores), un relato ilustrado que mueve a pensar sobre los viejos arquetipos femeninos que todavía nos condicionan.


Según explica Carmen, la escritora de este tándem almeriense, se trata de “un cuento simbólico al que cada persona puede dar la lectura que quiera”. Sin embargo, aclara que le interesa más hacer reflexionar a los lectores que mandar un mensaje reivindicativo.


Los personajes de la obra son deidades que representan los arquetipos femeninos que las mujeres han tenido como referencia a lo largo de la historia a través de las mitologías del mundo occidental. Se trata de la amante, la guerrera, la madre, la hechicera y la triada niña-doncella-esposa y cada una aparece acompañada por todo un universo metafórico.



“El libro es ficción y hacemos una interpretación libre de los símbolos, pero sí quisimos que cada arquetipo estuviera rodeado de los símbolos que se asociaban a él. Por ejemplo, en las páginas de la amante, que representa a diosas como Venus, se puede ver un cisne, rosas, una estrella de los vientos, olas, una manzana…”, apunta Carmen.




A lo que Laura, ilustradora e historietista, añade: “Estos arquetipos suelen repetirse en la mayoría de religiones politeístas de la antigüedad. Yo busqué imágenes de pinturas y esculturas e hice una mezcla de sus símbolos, a veces centrándome en una diosa de una mitología en concreto y otras fusionando varias. Por eso la guerrera está muy basada en Atenea, pero también tiene algunos elementos de la diosa hindú Kali, y la amante correspondería a Venus, pero comparte algunos símbolos de la diosa africana Oshún".



Si las Pacheco tuvieran que elegir con cuál de estas deidades se identifican más, Carmen se atreve a afirmar que tiene mucho de hechicera y un poco también de la guerrera. “Afortunadamente las cosas han cambiado mucho, pero cuando yo era pequeña aún persistía esa idea de que si una mujer quería sobresalir intelectualmente tenía que ‘saber competir en un mundo de hombres’, como si la intelectualidad fuera un terreno masculino. Este libro es también una forma de recordarnos que no nos tenemos por qué identificar con ningún arquetipo o que podemos identificarnos con lo que más nos guste de cada uno”, sostiene.


A Laura, por su parte, le resulta tan difícil elegir como cuando de pequeña se sentía obligada a decidirse por una de las Spice Girls. “Recuerdo que me frustaba no verme reflejada en ninguna en concreto”, relata bromeando. “Supongo que del libro elegiría la triada, porque a la vez es un mix de algunas de las otras diosas”, decide finalmente.

Más que una etiqueta

Ambas hermanas se consideran feministas pero no como una etiqueta, más bien como “un proceso de cambio”. Porque, a su juicio, “como mejor se demuestra el feminismo es siendo consciente cada día de lo que aún tenemos de machistas”.


Así, Laura asegura que en los últimos años ha tratado de introducir un matiz más inclusivo en el aspecto y las acciones que realizan los personajes que dibuja. “En el caso de las mujeres, intento sobre todo no caer en la representación del canon de belleza habitual y representar mujeres de diferentes edades, con diferentes tipos de cuerpos y de diferentes etnias”, dice.

Lirismo
A las hermanas Pacheco les gusta experimentar y tenían muchas ganas de compartir un proyecto más lírico. Y en este sentido, declaran que se han preocupado más por hacer lo que de verdad les apetecía que por mantener la coherencia con su trabajo anterior.


“Me apetecía alejarme un poco de lo que había hecho hasta ahora. Experimentar con colores, texturas, composiciones y, sobre todo, con un tipo de ilustración menos literal y más conceptual. Sin embargo, sigo disfrutando mucho dibujando personajes con un aire más cómico. Creo que trabajar un año entero en este libro ha enriquecido mucho mi trabajo y no quiero renunciar a ninguno de los dos registros”, puntualiza Laura.

 

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