La seguiriya llora, desconsolada, por La Chanca

Fermín, joven promesa del cante flamenco, nos deja a los 16 años

Recital del joven cantaor Fermín Fernández en la Peña El Morato de Almería.
Recital del joven cantaor Fermín Fernández en la Peña El Morato de Almería. La Voz

El dolor me embarga profundamente a la hora de escribir estas líneas esbozando la figura del joven Fermín Fernández, una gran promesa del cante flamenco, del barrio de la Chanca, que se nos ha ido demasiado pronto. Como decía Miguel Hernández en su ‘Elegía a Ramón Sijé’: “Temprano levantó la muerte el vuelo,/ temprano madrugó la madrugada,/ temprano estás rodando por el suelo”.


Fermín era el modelo de niño educado, respetuoso, y dejándose aconsejar. Tuve la suerte de gozar de su amistad y he seguido su evolución. Siempre admitió mis consejos sobre el cante flamenco, la necesidad  de escuchar a los cantaores ’viejos’: Caracol, Chocolate, Sorroche, Mairena, y a buen seguro que lo consiguió, porque siendo tan joven cantaba con ‘metal antiguo’ y los cantes con ortodoxia.


Pero desde muy chico, Fermín cantaba sobre todo los cantes de Camarón que aprendía con una facilidad pasmosa. Con ocho años estuvo en el Concurso de Canal Sur Televisión ‘Mi Primer Ole’, interpretando, entre otros cantes, los tangos de Camarón ‘Como el agua’, dejando asombrados a todos los presentes en el plató, entre ellos, Matilde Coral y José Mercé, el Fandango de Caracol ‘Malvaloca’ y unas Bulerías con Lole Montoya.


Después siguió creciendo en el Flamenco arrimándose a los cantes puros y le metía mano a cualquier palo: Soleares en todas sus vertientes, seguiriyas, Tientos, Malagueñas, Tarantos.


Recientemente consiguió el segundo premio por Tarantos en el Concurso sobre estos cantes que la Fundación Cristina Heren organizó en Almería. Memorable fue su recital mano a mano con otro joven cantaor: Bebe, en la Peña El Morato, donde destapó el tarro de las esencias con una afinación perfecta y un timbre precioso de voz. La seguiriya que cantó fue desgarradora, porque este cante es desgarrador como así nos hemos quedado por la pérdida de Fermín. Llegó al Hospital Torrecárdenas con un dolorcito, hubo que intervenirle y no pasó la prueba. Nos hemos quedado como Miguel Hernández describe: “Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, /compañero del alma, tan temprano. /Un manotazo duro, un golpe helado, / un hachazo invisible y homicida, /un empujón brutal te ha derribado”.


Que descanse en paz mi querido Fermín y en el Tablao de la Gloria ya hay otro cantaor junto a Camarón, Morente, Caracol, Marchena, Valderrama, Paco de Lucía y tantos otros en esa juerga interminable.

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