Ricardo Arqueros: Un proyecto bien ensamblado, con una intención, requiere tiempo

El actor y director almeriense, nuevo director de las XXXIV Jornadas del Siglo de Oro, se propone unir el hecho escénico con la reflexión, atraer a los jóvenes y situar la cit

Ricardo Arqueros, ayer en la UAL, después de la que es su primera entrevista como director de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro.
Ricardo Arqueros, ayer en la UAL, después de la que es su primera entrevista como director de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro.
Marta Rodríguez 22:53 • 03 feb. 2017

Ilusionado y con ganas. Así afronta Ricardo Arqueros (Almería, 1981) sus primeras semanas como nuevo director de las Jornadas del Siglo de Oro, que vuelven a condensar su programación y serán del 3 al 20 de mayo. Reto que lo trae de vuelta a su tierra tras trece años de trayectoria fuera.


¿Cómo se ha gestado su llegada a la dirección de las Jornadas?
Se ha gestado poquito a poco, estoy muy contento. Cuando me dijeron que estaban buscando a alguien y me pidieron el currículum, me hizo ilusión, pero pensé que era complicado y que, aunque lo consiguiera, sería difícil de compaginar porque en este momento estoy coordinando la sala Espacio Patente en Murcia, dirigiendo el Aula de Teatro de Alicante y, además, trabajando con compañías y terminando mis estudios de dirección, porque he apostado por seguir formándome a pesar de que tenía experiencia. Luego vi que el segundo semestre lo tengo más libre y que podía volcarme de lleno en el proyecto y aquí estoy. 


¿Cuál va a ser su aportación al proyecto?
Principalmente me he propuesto relacionar el hecho escénico con la reflexión del ciclo académico. Me gustaría que cuando acaben las obras, la gente se lo haya pasado de maravilla, pero además tenga una pequeña razón para pensar en lo que ha visto.


Otro objetivo es seguir ampliando el conocimiento sobre el Siglo de Oro porque hay tanto material, tantos genios en tantos ámbitos -música, teatro, pintura-, que me da la sensación de que todavía no le damos la importancia que tiene. Hay que darle más valor a todo ese legado a través de las Jornadas. 




Y luego la idea es hacer algo muy concreto que tiene que ver con el hecho de que vuelvan a durar tres semanas. Yo entiendo el proyecto anterior, pero no lo comparto, no pienso que tengamos que parecernos a Almagro o a otros festivales en ese sentido. Las Jornadas de Almería siempre han unificado la teoría y la práctica y en tres semanas se puede hacer una muestra de obras para reflexionar e investigar. Se acerca mayo y son las tres semanas que tenemos que aprovechar. Creo que le vamos a dar más importancia si las condensamos en el tiempo.


Otra línea del proyecto anterior es la apuesta por el teatro de calle. ¿La va a mantener?
Lo de la calle es una línea acertada. Para mí es incluso un género en sí. Tiene algo muy positivo: sales a encontrarte con la gente. Y sigue siendo teatro, sigue habiendo comunicación, pero de una forma novedosa. Ahora que tenemos que luchar contra la tecnología digital, seguir saliendo a la calle tiene cosas positivas. También a nivel de acceso. Yo empecé a hacer café-teatro en Almería y esa cercanía también está en el teatro de calle y es muy interesante porque sin invadir al público, estás con él. Estoy buscando el modo de que haya teatro de calle este año, no tanto como cosas aisladas que te encuentras para hacer que la ciudad viva ese ambiente, sino cosas localizadas que la gente sepa que van a ocurrir. 


Este año la Alcazaba queda fuera de los escenarios de representación. ¿Descarta recuperarla?
La Alcazaba tiene un valor y una importancia, pero no es un espacio escénico. Recuerdo que Carlos Góngora la asimilaba al Corral de Comedias de Almagro, pero es que éste, por su naturaleza, está integrado en la ciudad. 


Yo he actuado en la Alcazaba y tiene cosas positivas, pero no es un sitio especializado y yo quiero que los espectáculos se escenifiquen en sitios especializados, sobre todo por temas de iluminación. Puede haber alguna cosa en concreto, pero hay que convertirlo. No descarto hacer algo pequeñito en un futuro, como lo que este año queremos hacer en conventos, iglesias, plazas, pero ese gran formato a mí no me convence. La Alcazaba tiene importancia por sí misma, no tiene que ser una razón para venir a las Jornadas. Que la gente venga y luego se vaya a ver amanecer allí.


La programación de espectáculos aún no se ha presentado. ¿Se ha podido implicar en su diseño? 
Es verdad que desde que se fue Carlos y hasta que yo he llegado, ha pasado un tiempo. De alguna manera, las administraciones echaron a andar por su cuenta aunque me lo han ido consultando todo. Este año ya hay cosas vistas y tengo que decir que con acierto. 


¿Van a pasar por aquí grandes compañías como la Nacional de Teatro Clásico?
Todavía no quiero desvelar nada por darle su importancia en su momento, pero hay compañías de gran formato, compañías de grandes nombres y las que querrían estar pero no pueden va a ser por una cuestión de tiempo. 


¿Qué Jornadas necesita Almería?
Lo estoy viendo aún porque como dice la frase ‘Camina entre nosotros sin ser uno de los nuestros’, yo soy de Almería pero quiero aprovechar esta edición para empaparme de nuevo de esta tierra, que está muy cambiada. Las Jornadas han tenido una vorágine de cambios de dirección, proyectos y fechas y es el momento de ver qué ha pasado mientras no estaba y hacia dónde tirar. Una apuesta básica es atraer a la gente joven, aunar lo clásico y lo moderno, porque los clásicos son actuales ya que en su momento fueron rompedores, y, como decía, mantener ese nexo entre práctica y teoría. 


Una cosa que echo en falta este año por esa falta de tiempo es conseguir que el espectador de las Jornadas sea capaz de ver una hilazón dentro del mapa del Siglo de Oro. 


¿Le da cierto vértigo el hecho de que desde que se fue Antonio Serrano no ha habido una dirección duradera que dé estabilidad?
Pienso a corto plazo, quiero centrarme en esta edición. Es indudable que la continuidad ofrece una estabilidad y una línea, pasa como con los gobiernos. Dos años dan para hacer algo, pero un proyecto bien ensamblado, con una línea y con una intención, requiere tiempo. Hace falta que además del apoyo administrativo, haya algo que legitime que pase lo que pase, esté quien esté, exista un apoyo logístico, económico y de interés. Eso sería importante y me gustaría que salga muy bien este año y que, de cara al que viene, pueda presentar un proyecto que contente a todos y cubra las partes que deben cubrir las Jornadas.


El ‘Siglo de Oro’ ha tenido siempre una estructura provincial aunque el peso lo lleven Almería y Roquetas. ¿Seguirá así?
Sí, además el reto es mantener las sedes de los últimos años y sumar más municipios, de modo que en toda la provincia haya una gran oferta. Yo estaré encantado de meter a cuantos más municipios mejor. Adra, por ejemplo, tiene un auditorio impresionante, Vícar debe estar y El Ejido tiene un festival maravilloso pero no está especializado en el Siglo de Oro, así que no son excluyentes. Diputación cubre los ayuntamientos de menos de 10.000 habitantes, pero el resto debe subirse al carro también.


¿Han perdido terreno las Jornadas con respecto a otras citas de teatro clásico del territorio nacional?
Mi sensación es que no están tan valoradas como deberían. Hay gente de la profesión que las conoce, pero otra no. No creo que haya nadie que sea aficionado al teatro al que le preguntes por el Festival de Almagro y no sepa lo que es. Sin embargo, con Almería sí que pasa. Hay que llegar a lo mismo que hacen ellos, necesitamos más proyección y ser un evento a nivel andaluz y nacional. Vienen compañías de primer nivel, pero parece que se queda aquí y no trasciende. Ahora que van a estar tan comprimidas y que aquí hace este tiempo tan fantástico, debería­mos atraer a gente de fuera. Son demasiado importantes para el conocimiento que se tiene de ellas.


El ciclo de conferencias vuelve al Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar y viene con novedades. ¿Cuáles son?
El proyecto Atalaya dentro del que está enclavado este ciclo ya fue un éxito la pasada edición tanto en número de becas de universidades de todo el territorio nacional como en la aceptación por parte de los profesionales que asistieron, entre ellos investigadores de dilatada trayectoria. 


Ese nivel, que se consiguió gracias al trabajo de María del Mar Mañas y de Noelia Iglesias, se va a mantener este año, que es un año para tocar muchos temas. Ya tenemos dossieres de compañías importantes, pero yo quiero hacer cosas de pequeño y mediano formato, incluso de una sola persona estilo bululú. 


Sí puedo adelantar algo: además de a universidades, se van a ofertar becas a escuelas superiores de arte dramático, a centros especializados. Me parece importante que estudiantes de los dos ámbitos se conozcan y entiendan que la gente que hace el teatro ha de reflexionar más sobre él y la que lo estudia tiene que recordar que es teatro para hacer, no sólo para teorizar. Vamos a empezar poquito a poco con escuelas de Madrid, Murcia y Málaga.


¿Desea trasladar algún mensaje final?
Lo más importante es ese cambio de fecha,  serán del 3 al 20 de mayo, y recordar que lo clásico es moderno y la persona más exquisita de las Jornadas y alguien joven que no las conozca pueden disfrutar de la misma manera.  



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