Vera

Piden más de cinco años por intentar violar a una mujer auxiliada por cazadores

Cuatro hombres “vieron como el procesado agarró y apartó de la visibilidad” a la mujer

Santiago Martínez, su padre Santiago, Manuel Santiago y Cristóbal Cortés, los cuatro héroes que evitaron una violación.
Santiago Martínez, su padre Santiago, Manuel Santiago y Cristóbal Cortés, los cuatro héroes que evitaron una violación. La Voz

El delincuente sexual con dos condenas previas acusado de intentar violar en octubre de 2018 a una mujer que hacía 'running' y que pudo ser auxiliada por cuatro cazadores en el municipio de Vera se enfrenta a una pena de cinco años y seis meses de prisión.


La Fiscalía atribuye a F.J.R.V. la presunta comisión de un tercero en grado de tentativa y, al margen de la pena de cárcel, interesa que se le impongan diez años de libertad vigilada y se le prohíba acercarse a la víctima a menos de 500 metros por un periodo de ocho años.


El escrito de calificación provisional indica que la mujer, de 50 años, iba caminando por el carril-bici que une el núcleo urbano de Vera con la playa, a unos 500 metros de la urbanización denominada Cabuzana, un "lugar aislado".


El fiscal recoge que F.J.R.V., cuya última sentencia data de 2011 por un juzgado de Granollers (Barcelona) que le condenó a dos años y medio de cárcel, abordó a la víctima de "forma imprevista por la espalda", la cogió "fuertemente por el cuello" y la lanzó al suelo, "desde donde cayó por un desnivel del camino, quedando ambos en ese momento -remarca- fuera de la visión de los usuarios de ese camino".


Añade que ella no pudo oír cómo se acercaba el acusado ya que se lo "impidieron los auriculares que llevaba puestos".


Cuatro cazadores que circulaban en un vehículo por el lugar "vieron como el procesado agarró y apartó de la visibilidad" a la mujer y lograron interrumpir la agresión, auxiliando a la víctima cuando F.J.R.V. "tenía el pantalón bajado para asegurarse de tener acceso carnal y mantenía un forcejeo con ella para doblegar su oposición".


El Ministerio Público solicita que el acusado indemnice a la mujer con 180 euros por las lesiones físicas, ya que sufrió una contusión en los pómulos y en ambas rodillas "una pequeña erosión de las que tardó en curar cuatro días" y con 10.000 euros por los daños morales, ya que padece "sintomatología ansioso depresiva con trastorno de estrés postraumático que ha afectado a su vida cotidiana".


"Ya solo camina por lugar poblados, lo hace sin ir oyendo música con auriculares o mirando constantemente hacía detrás, entre otras cautelas", concluye para interesar que abone también el coste del pendiente y el auricular que la víctima perdió durante el intento de agresión.


El Juzgado de Instrucción 4 de Vera (Almería) decretó hace un año prisión, comunicada y sin fianza para el acusado por un presunto delito de tentativa de agresión sexual con la concurrencia de las agravantes de alevosía y reincidencia al constarle, además de la condena de 2011, otras en 2008 y estimar riesgo de fuga porque no le constaba trabajo, pensión, arraigo o existencia de familiares.


En su auto, el juez instructor, Alfonso Peralta, destacó la actuación de los cuatro cazadores que "vieron cruzar al detenido tras salir de detrás unos arbustos, pasar corriendo por detrás del coche en el que viajaban y dirigirse con mucha velocidad y de forma directa hacia la víctima mientras se sujetaba los pantalones por detrás tras habérselos desabrochado previamente".


Como pensaron que "podría tener malas intenciones", según relató, se orillaron para ver qué ocurría y vieron al investigado "coger fuertemente del cuello a la víctima y arrastrarla hacia la zona de campo y arbustos aprovechando que era zona despoblada y que había poca luz por ser el atardecer".


Cuando llegaron, la mujer estaba tumbada en el suelo, "pidiendo auxilio y resistiéndose intentando golpearle con el teléfono móvil y con unas llaves" mientras que él "llevaba los pantalones desabrochados, con la bragueta bajada y los pantalones semibajados por encima de las rodillas".


El juez instructor señalo que, mientras que dos de los testigos, que depondrán en el juicio, separaban al detenido de la mujer "con gran trabajo pues la agarraba fuertemente", otro de ellos se quedó con ella "calmándola".


Luego pararon un coche conducido por una mujer, tras la negativa de otros dos conductores que pasaron antes con su turismo, con cuyo teléfono móvil pudieron pedir auxilio a emergencias. "Puede anticiparse que, de no haber sido por los testigos, quizás el detenido podría haber consumado el delito", concluía en auto.


 

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