Vera

Cestas de Navidad para agradecer “su valentía”

Un regalo para los 4 vecinos que impidieron una violación

Donna Parsons junto con los cuatro vecinos que intervinieron.
Donna Parsons junto con los cuatro vecinos que intervinieron. La Voz

Pocos días antes de Navidad, Donna Parsons, la mujer que paró su vehículo y llamó a la policía cuando, la noche del pasado 21 de octubre, cuatro vecinos retenían a un hombre que había intentado violar a una mujer, ha querido agradecer el gesto de estas personas, regalándoles una cesta de Navidad a cada uno de ellos. Se trata de un detalle “como una muestra de agradecimiento de los residentes locales por su valentía y por haber ayudado a mantener nuestra comunidad segura”, explica Parsons.


Estos cuatro vecinos de Vera se convirtieron ese día de octubre en héroes al intervenir para evitar una agresión sexual en plena calle. Gracias a su determinación y valentía, un hombre de 39 años que se escondía agazapado en unos matorrales en el Camino de Cabuzana no pudo llegar a perpetrar una violación a una mujer de 39 años que hacía deporte por la zona y a la que consiguió lanzar al suelo e intentar forzar.

Sin embargo, su ejemplar actuación contrasta con la de dos conductores que pasaron por el lugar de los hechos y no se detuvieron a pesar de que los cuatro testigos les solicitaron ayuda. 


Donna sí paró
Así consta en el auto del Juzgado de Instrucción 4 de Vera, donde se detalla que, finalmente, sí que paró una mujer. “Los testigos intentaron parar dos coches para pedir auxilio mientras retenían al detenido, no deteniéndose, hasta que al final paró un tercer coche conducido por una mujer y con cuyo teléfono móvil pudieron pedir auxilio a Emergencias”, y esa mujer era precisamente Donna Parsons.


Según publicó LA VOZ el pasado mes de octubre, eran las ocho de la tarde cuando R. K., de 39 años, estaba haciendo deporte, corriendo por el carril bici que une Vera pueblo con la playa a través del Camino de la Cabuzana. Entonces, de pronto, un hombre se abalanzó sobre ella para agredirla sexualmente.


Escondido
“Salí a pasear como todas las tardes hasta el embalse de Codeur y cuando estaba volviendo a casa me asaltó un violador que estaba escondido tras un arbusto”, cuenta la víctima, de nacionalidad lituana y residente en Vera. En ese momento, cuatro hombres circulaban con su coche por la zona. “Vimos al hombre con la cara desencajada, los ojos salidos y nos llamó la atención, así que paramos el coche”, cuenta Manuel, uno de los protagonistas. “De repente lo vimos como se fue hacia la chica, la cogió del cuello y la tiró al suelo, hacia la maleza que hay junto a la carretera”.


“Apenas tardamos 15 o 20 segundos en llegar hasta donde se encontraba”, explican. Estaba anocheciendo, y la zona estaba muy oscura. Es una carretera sin farolas que se usa para ir a las viviendas de la zona de Cabuzana y bajar a la playa. En verano es bastante más transitada pero en temporada baja es muy tranquila. “Al principio no lo podíamos ver, pero escuchábamos los gritos de la mujer”.


Según la Guardia Civil, la víctima pudo zafarse de su agresor en un primer momento, pero éste la persiguió y logró reducirla. Fue entonces cuando llegaron los cuatro testigos y evitaron la agresión sexual con su heroica acción. El agresor tenía a su víctima agarrada por el cuello, “casi asfixiada”. “La tenía tirada suelo, y él estaba con los pantalones bajados”, aseguran los testigos. Por ello, de inmediato se lanzaron sobre él y pudieron reducirlo y retenerlo, y llamar a la Guardia Civil.


Finalmente, el agresor, que tenía antecedentes penales por otros delitos sexuales cometidos en Cataluña, fue  detenido, juzgado mediante  un juicio rápido, declarado culpable y enviado a prisión, acusado de un delito de agresión sexual.


Cuatro gitanos nacidos en Vera

Si el ataque sufrido por esta vecina de Vera mientras hacia deporte ese domingo de octubre tuvo un final feliz fue gracias a la valentía y arrojo de cuatro veratenses que volvían de una jornada de caza y no dudaron ni un momento en actuar para evitar que se llevase a cabo una agresión sexual. Ellos son Santiago Martínez (padre), Santiago Martínez (hijo), Manuel Santiago y Cristóbal Cortés. Todos ellos nacidos en Vera, de etnia gitana y con edades comprendidas entre los 25 y los 54 años.

 

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