Muere Loli López, de ‘La Tijera de Oro’

Fallecimiento de esta hermana de la Hermandad de la Soledad

Loli, de La Tijera de Oro, en la Cruz de Mayo de la Soledad.
Loli, de La Tijera de Oro, en la Cruz de Mayo de la Soledad.

Este jueves, a las 10.30 horas de la mañana, la iglesia de Santiago acogerá el sepelio de María Dolores López Pérez, conocida popularmente como 'Loli, la de La Tijera de Oro'.


Pero no solo era querida y conocida por su actividad en el mítico y tradicional comercio situado antaño frente a lo que ahora es la entrada de los Refugios de la Guerra Civil, sino que Loli era hermana de la Soledad y desde la corporación del Viernes Santo han mostrado su dolor ante esta pérdida.


"Han sido muchos años de dedicación a la Hermandad en la que los más jóvenes hemos aprendido el amor a nuestros Titulares, a San Juan Evangelista y a Ntra. Sra. de los Dolores, Soledad. En torno a su figura, siempre se recordarán los montajes de Cruces de Mayo desde aquellos lejanos años noventa, en la casa de hermandad situada en la calle Hernán Cortés, junto a grandes hermanos como Juan Ramón (su nombre era José Alonso), Fernando Torres, Pepe Gálvez o Farfolla (su nombre es Juan Cristóbal Fernández) o su asistencia a todos los cultos y actos de nuestra corporación, siendo un ejemplo de la labor callada de muchos de nuestros hermanos", publican los soleanos.

 

Además, desde la Hermandad de la Soledad han compartido un breve extracto del artículo publicado en el Boletín de Cuaresma del año 2019, bajo el título "El Maestro Ricardo", saetero de La Soledad y padre de Loli, donde se describe el fuerte vínculo familiar con La Soledad:



"Los primeros recuerdos de Loli en Semana Santa son los de acudir de pequeña con sus hermanos a un velador del Café Español a coger sitio y ver pasar cofradías. Más tarde, llegaban sus padres y ellos se marchaban a acostarse, y era cuando cantaba el Maestro Ricardo el Viernes Santo. Por eso quiere a la Virgen de la Soledad, por su padre, desde pequeña. 


 A Loli le gustaba La Borriquita, que en aquellos años de niña salía de la Catedral, y aún hoy se emociona con esta cofradía por los recuerdos que le evocan, de niños vestidos de estreno con la palma, tan felices. La Soledad, en cambio, salía tardísimo para ellos, y era ocasión para los niños de salir por la noche, como un acontecimiento, a ver la procesión. Una oportunidad para trasnochar en aquellos tiempos en que los jóvenes se recogían en casa muy pronto.


Familia soleana la de Loli, por vía de su marido, Juan Ramírez Piñero (fallecido hace años) cuya familia era ya de La Soledad. Antiguamente, los comercios del centro estaban muy vinculados a Ntra. Sra. de los Dolores, como La Tijera de Oro, Marín Rosa, La Villa de Lyon, Calzados Plaza Suizos, entre otros. Es ya, al regreso de Menorca de Loli con su familia, cuando se casa en 1973 y se vincula a la Hermandad. Desde entonces, ha participado y colaborado estrechamente, años que era Hermano Mayor Francisco Plaza Baldó, y siendo muy amigos de María Isabel López Flores, actual camarera mayor y Juan Montoya Gallardo, también Hermano Mayor. 


Años de impulso, cuando aún la cofradía salía con el paso de la Cruz desnuda con sudario como Cruz de Guía. Después, se fueron integrando sus hijos y su hermana, y vivió en primera línea la evolución de la Hermandad. Loli tiene recuerdos imborrables de preparativos de los pasos las noches de Jueves Santo, "mágicas" le parecían. Había improvisación e inexperiencia, pero a cambio mucha ilusión y convivencia en tareas compartidas, como hacer jarras, pinchar flores, etc. "Hoy día tenemos mejores pasos, enseres, cultos, pero entonces éramos felices con aquellas carencias", nos decía. 


Años de Cruces de Mayo tan intensas y de convivencia inolvidables en sus montajes, tan recordados y recompensados con premios, de la que ella era la artífice, y sus ejecutores principales, los queridos Pepe Gálvez, Juan Ramón (su nombre era José Alonso) y Farfolla (su nombre es Juan Cristóbal Fernández), los dos primeros ya fallecidos y tan recordados. "Siempre se ha sentido muy respetada y querida por toda la gente de la Hermandad, con los que se encontraba muy a gusto y feliz".


Ella no salía en la procesión. Pero vivía los cultos yendo al Septenario, y la procesión le gustaba ver la salida de San Juan y la Virgen mezclada entre el público desde la esquina de la calle las Tiendas, los últimos años desde el interior de la Iglesia con su papeleta sitio, en ese acto previo tan íntimo. Después acompañaba detrás a la Virgen un rato para luego ver la cofradía a su paso por Las Puras y Plaza Masnou, y desde la tribuna del Paseo con otras personas de la Hermandad, para, finalmente, presenciar la recogida con las saetas en la puerta. 


Ahora que ya no puede colaborar y participar como antes, recuerda que "ha procurado llevarse bien con todo el mundo, y colaborar con todos los responsables de la Hermandad, teniendo siempre presente a la Virgen por encima de todos". 


De ello querida Loli, "perro busquillo" como te decía tu padre, el Maestro Ricardo, con agradecimiento por tu ejemplo, y orgullo de compartir Hermandad contigo, doy fe".

 

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