Berlín para los almerienses: muchos grados brix y un café 4 euros

Crónica de Fruit Logistica a pie de moqueta

Zona de empresas almerienses en la Muestra berlinesa que hoy termina a la que han acudido una veintena de firmas y más de 400 operadores.
Zona de empresas almerienses en la Muestra berlinesa que hoy termina a la que han acudido una veintena de firmas y más de 400 operadores.

Se repite como un mantra al acabar cada edición de la cita berlinesa, que en el avión de vuelta a Almería, empresarios, técnicos y agentes del sector hacen balance mental en el asiento: “Este año ha merecido la pena”, “Lastima, se me escapó en el último momento ese contrato que pintaba tan bien”, “El año que viene hay que venir con más reuniones programadas”.


Hoy se le pone el broche a la edición número 27 de la Fruit Logística alemana, la más multitudinaria de todas, con unas cifras estimadas que apabullan: 78.000 visitantes, 3.200 expositores, 135 países representados sobre una superficie más o menos similar a la de 13 campos como el de los Juegos Mediterráneos, a un precio de 200 euros el metro cuadrado. Recorrer todos sus pasillos enmoquetados y calefactados es como ir y volver andando de Almería a Aguadulce.


Ha sido una Messe trufada de estrategias orientadas desde las firmas almerienses a la consecución del sabor y a la sostenibilidad. Y ha sido también una cita profesional en la que ha sobrevolado todo el tiempo la crisis de precios y la necesidad que hay de que no todo se deba dejar al albur del libre mercado, de que, de alguna manera como en la canción de Aute, hay que intervenir para que los agricultores, el primer eslabón de la cadena, reciban un pago justo. Lo dijo la consejera, la abderitana Carmen Crespo, quien se reunió con las interprofesionales europeas para hacerles llegar el compromiso del Gobierno andaluz de luchar para que tengan más poder en situaciones de crisis en las pizarras. 


También ha sido la feria en la que se ha hablado de un concepto antes periférico y ahora nuclear: la higiene rural y la necesidad urgente de valorizar los residuos del invernadero almeriense como un nuevo negocio a través de la Ley de Economía Circular. 



Pero no conviene que Almería cierre los ojos a la evidencia. Si uno se daba una vuelta por el pabellón de Marruecos, aparecía también esa palabra mágica “Taste” como el próximo objetivo marroquí para coronar Europa con su tomate. En la comparación se ven mejor las fortalezas y las debilidades del campo almeriense. Y presidiendo el pabellón magrebí, un gran panel con hortalizas y puntas de flecha dibujadas salían de Agadir hasta Berlín, Londres, París y Ámsterdam, mientras Andrés Góngora denunciaba en las redes sociales ayer la presencia de camiones detectados en el Polígono de La Redonda con género de Marruecos. 


Muy cerca de allí se veían unos cuantos estands chinos, con unos tristes ajos y unas cuantas setas en canastos, tras haber cancelado este país más de la mitad de su presencia por el temido Coronavirus.


Dicen los profesionales que Berlín sirve, sobre todo, para afinar los contratos que se firman en la Fruit Attraction de Madrid meses antes y para dar a conocer nuevas variedades a sus clientes como el Flamenko de CASI o el calabacín crudo Crü de la alianza de Biosabor, Unica y CASI. 


Ha sido también una Fruit Logística muy logística, con Jesús Caicedo hablando en varios foros de las ‘Autopistas del Mar’ y con una presencia cada vez más creciente de los transportistas por carretera: J.Cano, Valero Alonso, Pérez Casquet o Garciden, entre otros operadores, que buscan aquí asegurarse un mayor número de portes hortofrutícolas. Y en la que ha debutado el antuso Jerónimo Parra como nuevo presidente de la Cámara de Comercio.


Cada año se evidencia también la competencia feroz entre pabellones por llamar la atención del visitante y posible cliente, en ese galimatías de productos y expositores que es esta Muestra, con árboles que andan, montañas de manzanas sicilianas que llegan casi al cielo, peluches que recuerdan al Naranjito  del 82 haciendo fiestas a los presentes, coreanos ofreciendo raíces afrodisiacas. Como feroces son también los precios de esta Messe: un café en vaso de plástico cuesta ya cuatro euros, una cerveza seis y un filete empanado con puré frío 20. Todo por estar en esta cita mestiza de sabores y acentos, en la que Almería cuenta y quiere seguir contando.


 

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