Alumnos de un instituto almeriense conectan en directo con la Antártida

Más de 100 alumnos del IES Azcona han escuchado de primera mano cómo se vive en la Antártida

Alumnos del IES Azcona atendiendo a la conferencia.
Alumnos del IES Azcona atendiendo a la conferencia. La Voz
Karolina Lewandowska
14:31 • 19 feb. 2024

Los alumnos del IES Azcona de la capital han sido hoy partícipes de una experiencia única. Junto a tan solo unos pocos centros más de toda España han tenido la oportunidad de establecer una conexión en directo con la base Gabriel de Castilla de la Isla Decepción ubicada en la helada Antártida. 



A más de 13.000 kilómetros de distancia de España, en el archipiélago de las islas Shetland del Sur ya en el continente antártico, emerge una pequeña isla en forma de herradura donde se ubica la base militar española dedicada a la investigación científica. El Teniente Coronel Pardo y Antonio Tovar, investigador principal del proyecto que allí se está desarrollando, son los responsables de toda la actividad que allí se lleva a cabo y han sido quienes han hecho posible que los chicos y las chicas almerienses conozcan de primera mano lo que allí sucede. 



"Este es un sitio de muy difícil acceso. Desde España se tarda en llegar hasta aquí más de una semana porque primero hay que tomar un avión hasta las capitales de Chile o Argentina, luego volar hasta Punta Arenas (el punto que se encuentra más al sur del continente Latinoamericano) y dese allí hay que cruzar en barco el Mar de Hoces, una travesía muy complicada porque depende al 100% de la climatología", han explicado los responsables de la base. 



Y es que este enclave se encuentra en pleno Estrecho de Magallanes, la zona de peor navegación del mundo ya que allí convergen dos grandes masas oceánicas que generan gran oleaje y fuertes vientos. 



Durante la conferencia los alumnos del IES Azcona han aprendido sobre la historia tanto de la Isla Decepción como de la Antártida, la carrera de Noruega y Gran Bretaña por coronarse como los dueños del continente, el Tratado del Antártico por el que se establecía que ningún país podía reivindicar el continente como propio, su formación geológica, los glaciares, la fauna y la flora. Sin obviar evidentemente las labores que realiza el allí el ejército y el equipo de investigadores. 



La base



No obstante, lo que más interés ha generado entre los jóvenes ha sido saber cómo es la vida en la base Gabriel de Castilla. "La temperatura normal aquí es de 0º centígrados, aunque puede llegar a bajar hasta los -50º . La temperatura más baja que se ha registrado han sido 69º bajo cero. Sin embargo, el fenómeno que más se repite es el fuerte viento y por muy raro que parezca, no nieva y el hielo que hay aquí es el que se formó hace miles de años", han contado el Teniente Coronel y el investigador. 



Además, han comentado que la base solo es habitada durante los meses del verano austral, cuando la climatología acompaña más, y que durante los meses de invierno permanece cerrada. 


Para subsistir en un lugar tan inhóspito, la base dispone de varios módulos entre los que se encuentra el de vivienda, con espacios compartidos, baños y habitaciones, el módulo de trabajo donde se desarrollan todos los análisis de datos y pruebas de la investigación y por supuesto, el punto limpio formado por una incineradora que acaba con todos los deshechos generados en Gabriel de Castilla. Además, los investigadores y militares disponen también de dos buques. 


"Es fundamental disponer de un buen botiquín, porque cualquier accidente aquí puede resultar fatal porque no hay aeródromos y llegar hasta el continente es muy complicado", han comentado. Por ello es tan importante la presencia de militares en este enclave de la Antártida, ya que su labor es fundamental para garantizar la seguridad de los científicos que se desplazan hasta allí. "Nuestro trabajo es mantener en condiciones la base militar y procurar la seguridad de todos los investigadores", a aclarado el Teniente Coronel. 


Ministerio de Defensa

El profesor de Física y Química, Fernando Cantón, ha sido el responsable de brindar a más de 100 alumnos del IES Azcona de Almería la suerte de poder contactar vía satélite con este lugar tan remoto como lo es la Isla Decepción, además de otorgarles el privilegio que supone atender a la conferencia de un reconocido científico del panorama nacional e internacional. 


Tal hazaña no ha sido fácil, ya que este tipo de conferencias son muy limitadas y el plazo de solicitudes también lo es. "Tengo la suerte de conocer a uno de los científicos que participa en el proyecto que se está desarrollando y fue él quien me indicó los pasos que tenía que seguir para poder optar a ser seleccionado para esta conferencia", ha explicado el profesor, y es que cualquier instituto puede disfrutar de esta experiencia siempre y cuando entregue la solicitud e tiempo y forma establecido por el Ministerio de Defensa que es el promotor de esta iniciativa tan motivadora para los jóvenes. 


Isla Decepción

La isla de origen volcánico, el cual sigue activo, es considerada un refugio para los valientes que se aventuran a cruzar el Estrecho de Magallanes. Gracias a su forma de herradura, su bahía está protegida de las tempestades que se originan a su alrededor. Por esta razón, fue un lugar clave para el comercio del aceite de ballena, de hecho, la isla albergó una importante factoría ballenera de la que todavía quedan restos de depósitos que han sido declarados de interés histórico. 


Prácticamente por la misma razón, no la de cazar ballenas, sino por su cualidad de isla refugio se estableció allí la Base Militar Gabriel de Castilla, que empezó siendo un campamento de tiendas de campaña hasta fundarse oficialmente en 1982 tomando el nombre del explorador español al que se le atribuye el primer avistamiento de este continente. 


"Esta no es la única base española que hay en la Antártida. La Base Juan Carlos I que depende en su totalidad del CSIC se ubica en la Isla Livingston", ha comentado Antonio Tovar. 



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