“Maldigo el día que me llevaron de Albox a Cataluña. Me decían vete a tu país”

La almeriense Resurreción Pérez relata su amarga experiencia marcada por el “odio” en Cataluña

Resurreción Pérez, con 30 años en 1980 en el Hotel Ritz de Barcelona
Resurreción Pérez, con 30 años en 1980 en el Hotel Ritz de Barcelona La Voz

Es uno de los relatos más habituales que actualmente se escucha, pero uno de los pocos que salen a la luz y, en especial, de alguien que se siente arrastrada de su tierra, cuando todavía no había cumplido cuatro años, a otra tierra, en la que se la considera una "extranjera".


Resurreción Pérez, de 68 años y de familia y raíces en el municipio almeriense de Albox, emigró cuando todavía era una niña, con solo 3 años a Cataluña.


Corrían los años 50, el franquismo, y sus recuerdos no son tan placenteros como ella quisiera. Su padre estaba en el bando de los rojos, luchó contra Franco y acabó como muchos, en un campo de concentración. Los recuerdos aún se mantienen vivos, a pesar de los años, la situación que está viviendo actualmente en Cataluña le ha evocado de nuevo a un odio que "creía haber olvidado".


"Desde la infancia he estado marcada por el odio de ellos (los catalanes) hacia nosotros, los invasores, como nos llamaban a aquellos que teníamos que emigrar. Estuve viviendo en un entorno precioso, el Valle de Arán, (comarca situada al Norte de los Pirineos), pero a pesar del entorno, eso no evitó los enfrentamientos que tuve que soportar contra los separatistas", relata Resurrección. De aquel episodio, surgió un profundo dolor y odio.


"Lo bueno que tengo, lo aprendí de mi familia y se lo debo todo a ellos, pero lo malo, el odio, es de esta gente que solo te dice "Vete a tu país", "eres una extranjera" "habla catalán y no castellano", explica la poeta almeriense, que, durante estos años, ha podido evadirse en su profesión, escribiendo entre versos y prosas sus emociones.


Una guerra independentista

Tras la muerte de Francisco Franco en 1975, Resurrección conoció a un catalán con el que se casó y tuvo una hija. Si la vida, según ella, se ha portado bien, ha sido porque "su hija y en general, su familia, no han salido separatistas". Para la almeriense, esta situación antes estaba algo controlada y encubierta, nada con lo que ahora se vive, en el día a día de ella, y muchos de los que viven en Barcelona.


"Me insultan por la calle, y no solo eso, ahora todas las familias están divididas. Que me llame mi hermano y me diga que mi sobrino Álvaro va a venir a verme pero, que no hable de política porque su novia es independentista, y yo tenga que callarme toda la rabia contenida, es una vergüenza", detalla la almeriense, que entre dolor y desesperación, afirma "maldigo el día que me trajeron mis padres aquí".


Una "guerra" que lleva abierta décadas, que muchos no han elegido, y que, como relata Resurreción, "cada día va a más y peor"

 

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