“Esos no son agricultores, simplemente unos canallas”

Coag harta de oír que los que están produciendo en Marruecos son los almerienses

Andrés Góngora, secretario nacional de Coag para el sector de Frutas y Hortalizas.
Andrés Góngora, secretario nacional de Coag para el sector de Frutas y Hortalizas. La Voz

La práctica del reetiquetado se ha convertido en uno de los argumentos que alimentan el malestar de los agricultores almerienses y, de hecho, ha sido una de las cuestiones utilizadas en las últimas manifestaciones y concentraciones del sector ante la actual crisis de precios, que se está llevando por delante la rentabilidad de la agricultura.


Hay una cuestión que molesta, y mucho, a los productores de la provincia y son esas voces que señalan que son los propios empresarios agrícolas de la provincia los que están desarrollando cultivos en Marruecos y en otros países norteafricanos.


“Sinvergüenzas”

A ese respecto Andrés Góngora, secretario nacional de Coag para el sector de Frutas y Hortalizas, es contundente: “esos que producen en Marruecos y que luego traen aquí sus hortalizas para venderlas como almerienses no son agricultores, son unos sinvergüenzas y unos canallas que están jugando con el pan de nuestros hijos, arruinando a cientos, miles de familias”.



Al fondo del problema está tanto la crisis de precios como la imagen de los productos almerienses porque según Adoración Blanque, secretaria general de Asaja, esa práctica de reetiquetar y vender ese producto como de Almería “supone un cambio en la trazabilidad e incumple la garantía alimentaria; vete a saber qué productos o qué pesticidas puede llevar”.


Y, por supuesto, persiste el problema de los costes: unos cincuenta céntimos en el caso del tomate almeriense por los 16 a 20 céntimos de partida que tienen actualmente los tomates marroquíes, un coste en origen con el que Almería no puede competir.


Consentimiento

El caso del reetiquetado es un problema, además de un fraude, pero para las organizaciones agrarias tanto este como otros problemas generados por la competencia de terceros países serían menos gravosos para los productores almerienses si se controlara la entrada de esos productos de una manera eficiente.


Andrés Góngora, secretario general de Coag, señala que en la última campaña entraron en Europa (y la UE tiene constancia de ello) 450 millones de kilos de tomate, cuando sólo tienen autorizados 318 millones de kilos.

 

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