La humilde feria del mes de diciembre

Almería se inventó unas fiestas de invierno para intentar atraer al turismo


El lujo de poder tener un chándal

La moda del chándal llegó en los 70 cuando empezaron a imponerse en las clases de gimnasia


El surtidor de gasolina del badén

El último gasolinero de la esquina de la Rambla de Belén fue Joaquín ‘el manquillo’


La calle que no fue de Queipo de Llano


Las tinieblas de la calle del Arco

A comienzos de la década de los 70 la calle del Arco era un pasadizo medio abandonado


El Cañaero: el más duro del condado

Era el policía más temido de su época, un tipo implacable a la hora de hacer cumplir la ley


Las vísperas de la Noche Buena

La Navidad estallaba en los días previos, cuando la vida se desbocaba en las calles


La Purísima que iniciaba la Navidad

Era un día grande, de desfile de soldados, de procesión, de primer abrigo de invierno



La Caridad y el barrio de los hoyos

Del Quemadero partía el Paseo de la Caridad, que llegaba hasta el cauce de la Rambla


El cuerpo de élite de los ambigús

Había hinchas de ambigú, que no se adaptaban a ver el fútbol sin un botellín en la mano


Ese pequeño dios llamado tocadiscos

En la Navidad de 1961 Radyelec trajo una exposición de tocadiscos Philips


La ilusión de los juguetes del obispo

En la Navidad de 1968, Ángel Suquía mandó repartir regalos entre los niños de la Chanca


Cuando el árbol era de verdad


La clase del pupitre y del tintero

La fábrica de pan de la familia Zea


Anterior Página anterior Siguiente Página siguiente