Gallardón y el dolor

Gallardón y el dolor

Rafael Torres
22:46 • 12 dic. 2012

Según parece, el ministro Gallardón siempre tiene que estar compitiendo a cara de perro con alguien: si ayer con Esperanza Aguirre para hacerse con los mandos de la derecha, hoy con su colega Wert para convertirse en el miembro más aborrecido del Gobierno. En esa carrera absurda y tan poco edificante, pero tan reñida, parecía que el de Educación (?) cobraba alguna ventaja con su multicruzada contra la Educación precisamente, pero en las últimas semanas, y no digamos en los últimos días, el exalcalde de Madrid la ha enjugado, y de qué manera: los jueces, que alguna vez le ampararon, ahora no quieren, literalmente, ni verle. Ni los jueces, ni los fiscales, ni los abogados, ni los secretarios, ni los "usuarios" de la Justicia. La soberbia de Gallardón al imponer sus tasas abusivas, sus recortes y sus otras "reformas" contra la opinión unánime de la judicatura,  tendría uno de sus orígenes,en algo que se le escapó el otro día al soltar una frase escalofriante: "Gobernar, a veces, es repartir dolor". Podría, en verdad, repartirlo "a veces", solo a veces, pero cuando se está imbuido de esa suerte de "bondage" político, se ve que uno se ciega, pierde el sentido de la medida, y se pone a repartir dolor sin tasa. Frase por frase, mucho más feliz, pese a aludir a un hecho tan desgraciado, la que pronunció sobre las tasas uno de los promotores del acto conjunto de protesta contra las demasías del ministro: "Del derecho a la tutela efectiva de la Justicia, vamos al de la tutela en efectivo". Según Gallardón, penetrado de su alta misión de hacer daño, los jueces dicen esas cosas porque les ha quitado la paga de Navidad. Ahí es donde Wert comprendió que la carrera se le está escapando.







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