Las hojas perennes de Almería

Aquí se piensa más en lo sucias que han quedado las calles antes que en el amor

Javier Adolfo Iglesias
23:23 • 18 oct. 2023

Cuando temíamos que el verano fuera eterno nos ha sorprendido el otoño como nunca. Nadie vio venir el manto de hojas marrones sobre las calles de Almería. Pensábamos que las de los ficus eran perennes, pero nos han traicionado como un amor adolescente en verano. Para aprovecharlas, me he puesto ‘Autumm leaves’ por Nat King Cole mientras miro por la ventana, a ver si me enamoro. Pero en Almería se piensa más en lo sucias que han quedado las calles antes que en el amor, que llega siempre sin cita previa.



Tampoco nadie había anunciado la anómala agua corriente de Terque, que llegó colorada y ferrúgica como en una premonición bíblica. Sin embargo fue buen presagio del merecido reconocimiento por Diputación del trabajo ingente de Alejandro Buendía y sus museos.



Lo imprevisto es parte de la vida. El azar y la casualidad nos traen lo imprevisible, ya sea un otoño diferente, un amor, un accidente o un brutal ataque terrorista. Pareciera que la maldad es más previsora que la bondad, cándida y despistada. Nadie supo prever lo malo que nos ha traído el mundo digital. (Quizás sus multimillonarios visionarios). Y al ver las tristes noticias de Oriente Medio creo que Hamás tenía escrito el guión del futuro. (Espero que China no sea la coguionista).



Los humanos preferimos el control racional del curso de los hechos, verlos venir. Sin embargo, esto no puede cumplirse del todo en nuestras vidas. Por eso, debemos enseñar a nuestros hijos a saber afrontar lo imprevisto, a no perder el sentido y la orientación ante la traición del destino. Que a un joven cordobés se le acabe la batería del móvil en Sevilla y que a las pocas horas, su vida acabe achicharrada encima de un tren es parte de lo que quiero decir en esta imprevisible columna.  







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