Tetas y goles son amores

La vida cambia y evoluciona sola, sin que nadie la tenga que dirigir desde los despachos

Javier Adolfo Iglesias
09:00 • 17 ago. 2023

El martes veía la semifinal del Mundial de fútbol y cuando Olga Carmona coló el segundo gol contra Suecia me poseyó una fiebre de celebración que me lanzó como un resorte a la calle, corriendo y gritando “¡a la mierda El Fary!”. Nos encontramos cara a cara millones de hombres blandengues, que arrepentidos nos miramos con ojos llorosos: Habíamos acabado por fin con el heteropatriarcado. Me desperté del sueño de los que hoy están en el poder.



Las españolas han hecho historia, pero solo historia del fútbol, nada menos y tampoco nada más. Pero este es el país del Quijote, que veía gigantes en los molinos de viento. Y desde hace años, se ha tomado el fútbol como el buque insignia de un discurso manipulado. Por ejemplo, presentando los insultos a árbitros mujeres como casos de machismo, ignorando los tan extendidos improperios a sus compañeros. El deporte femenino había crecido en logros y difusión sin que los políticos metieran sus sucias manos. Con el fútbol femenino se acabó, se obliga hoy a ‘estar conmigo o contra mí’, y a ser tachado de repugnante machista si te aburres al ver cómo una defensa noruega da patadas al aire cuando le pasa el balón junto a los pies.



La vida cambia sola, sin que nadie la dirija desde los despachos, y ya habíamos abandonado los clichés de Las Ibéricas C.FLas futbolistas españolas ni han transformado este país ni han roto supuestos techos de cristal. Como tampoco Amaral, al despejar sus senos, ha liberado de golpe a las mujeres de Irán y Afganistán. Al menos, las futbolistas han hecho su hazaña deportiva sin enseñar sus tetas.  Celebremos sus triunfos con sencilla naturalidad, como decía nuestro Manolo Escobar en su “Goles son amores”.  Y tras este programa, llegaban las chicas Chin-chin.  








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