Bus Stop

Antonio J. García
22:51 • 01 nov. 2017

Peatonizar el Paseo de Almería o, si fuera necesario, optar a la capital interestelar de la tapa son sólo algunas de las continuas ocurrencias de nuestros próceres, que aparecen publicadas en los medios de comunicación. Peregrinas o no, según el caso, y se supone que bienintencionadas todas, nacen con el propósito de mejorar y hacer  más atractiva la vida de residentes y visitantes de la ciudad. 
Aparte de pretender incrementar el negocio local, unos de los grandes beneficios de restringir el tráfico en las zonas centro de las ciudades es reducir las consecuencias que el uso de tantos vehículos privados genera: contaminación, congestión, ruido, ocupación de vía pública, etc.
Antes de implantar esta medida, que tan positivo impacto sobre el planeta tendría, habría que abordar otro significativo y determinante tema: el de un servicio de transporte público de calidad. Parece de chiste que en una ciudad tan pequeña como Almería la frecuencia de paso de las líneas más concurridas y en jornada laboral sea de veinte minutos; y eso por no hablar de los festivos y fines de semana, donde la demora alcanza una hora.  Como para colmo te despistes un poco y uno pase con algo de adelanto y el siguiente con un pelín de retraso, la hora quince de espera no te la quita nadie.
Entramos en el sempiterno debate de la pescadilla que se muerde la cola, qué fue antes el huevo o la gallina, etc., sobre si la línea tiene ese horario porque es deficitaria, o si es deficitaria por el horario que tiene, pero se antoja cuanto menos ridículo el pretender que un horario de ese tipo pueda resultar atractivo.
La situación repercute también directamente sobre el entramado cultural de la ciudad. Un turista que se encuentre visitando el Centro Andaluz de la Fotografía en la calle Pintor Díaz Molina y que pretenda hacer lo propio con la Casa del Cine en el Camino Romero deberá hacer una ingeniería en telecomunicaciones para saber cómo llegar a la misma. Lo de los horarios de las líneas de otras zonas no tan céntricas lo dejamos para mejor ocasión.
El problema de comunicación almeriense es doble, dificilísimo hacerlo en el interior y casi imposible hacerlo con el exterior.
Nos empeñamos en demandar el AVE para nuestra ciudad sin ser capaces de contemplar otros planes alternativos como vuelos subvencionados y sin reparar en que, al ritmo que llevamos, cuando la línea de alta velocidad se instale la provincia estará tan desfasada y anticuada como el Talgo Almería-Madrid de la actualidad. Mejor empezar ya a solicitar el teletransportador molecular y así vamos ganando tiempo.







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