Mujeres valientes: represión y lucha femenina en el exilio

Políticas, enfermeras y combatientes jugaron papeles fundamentales durante el exilio

El papel de la mujer fue clave durante el exilio.
El papel de la mujer fue clave durante el exilio.

Mujeres. Madres, hijas, esposas, políticas, enfermeras, combatientes. Mujeres. Hace ahora 80 años, se producía uno de los episodios más dolorosos de nuestra historia reciente: el exilio republicano


La II República había traído consigo una serie de derechos que las mujeres, y el movimiento feminista, llevaban años reclamando para sí y para el conjunto de la sociedad. 

No era solo el voto femenino, con Clara Campoamor a la cabeza de la lucha, sino el acceso a la política, a la militancia, a la educación y a la enseñanza. 


El periodo republicano trajo también la liberación de la mujer en el hogar y en el espacio privado: la ley de divorcio de 1932, la eliminación del delito de adulterio, el matrimonio civil o la patria potestad de los hijos fueron unas conquistas que no llegaron a consolidarse pero que ofrecieron un horizonte de esperanza que acabaría truncado definitivamente en 1939.


 Quedó truncada también la lucha por la igualdad salarial, la lucha por el acceso laboral a puestos de responsabilidad o la conciliación familiar de las madres con hijos. Todo quedo olvidado y destrozado por la sublevación militar, la guerra y el triunfo del franquismo


Represión

Las mujeres sufrirían todo tipo de represión por parte del nuevo Estado franquista. El silencio, el olvido, las miradas atravesadas de quienes poco antes eran confidentes; la represión económica, la soledad y la ausencia de apoyos para sacar adelante a sus hijos mientras sus esposos o padres estaban presos. 


Fuera de España la situación no fue mucho mejor. La necesidad de dar voz a las historias de las mujeres republicanas, exiliadas y desterradas de nuestro país, es un déficit de la historiografía española  y de nuestro como sociedad. 


Mujer en el exilio

El exilio no se puede entender sin el papel de la mujer.


De mujeres como la almeriense María Pérez Enciso, incansable en su lucha por sacar a madres e hijos de los campos de concentración, o de la suiza Elisabeth Eidenbenz y su enorme labor en la Maternidad de Elna salvando la vida centenares de madres republicanas en los partos. 


Pero sobre todo hay que dar voz a las voces silentes, a las voces de aquellas madres, que queriendo gritar de rabia y dolor, cogieron a sus hijos y sus pocas pertenencias y marcharon al exilio, a un exilio incierto, a un exilio lleno de soledad y miedo. 


Un exilio que significaba la pérdida definitiva de aquel sueño de libertad y liberación. 


Madres, esposas e hijas que fueron soporte vital y moral de la familia, madres coraje que sacaron muchas vidas adelante en una tierra extraña. 


Mujeres valientes que trabajaban en condiciones precarias en las fábricas  francesas, mujeres que soportaron, ellas solas, la economía de guerra, de una guerra que no era suya, de una guerra atroz que les llevó a conocer otro horror, aún mayor, como en de los campos de concentración nazi


Mujeres que callaban para sobrevivir mientras un grito silencioso y desgarrador acababa con sus esperanzas.


 Mujeres con nombres, mujeres con duras historias detrás. 


Son mujeres anónimas, heroínas de aquel tiempo y ejemplos del nuestro.

 

Para ellas no había 8 de marzos pero lucharon por todo aquello que hoy reivindicamos. Mujeres, en definitiva, valientes


 

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