Despertar a la vida (otra vez). Verónica Díaz cuenta en un libro cómo venció al cáncer

‘Diecisiete. Cuando desperté, el dinosaurio estaba allí’, que se presenta hoy, recoge el relato vital de la joven almeriense

Verónica Díaz sonríe mientras observa uno de los ejemplares de ‘Diecisiete’.
Verónica Díaz sonríe mientras observa uno de los ejemplares de ‘Diecisiete’.
Marta Rodríguez
22:46 • 13 jun. 2016

Un diagnóstico de cáncer siempre es un revés de la vida, pero un diagnóstico de cáncer en plena adolescencia -cuando apenas se entiende nada y se viven las cosas por primera vez, de manera más intensa y pensando en que nunca nadie ha pasado por ahí- puede hundir a una persona casi de forma irreversible.




A Verónica Díaz (Almería, 1990) le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin a los diecisiete años, en su último curso de instituto. Recibió la noticia como un jarro de agua fría ante la incertidumbre de qué iba a ser de sus clases, sus proyectos y sus sueños. Al tercer día, aceptó el miedo y decidió convertirse en la mejor versión de sí misma para enfrentarse a la enfermedad con toda su fuerza y la de su familia.




Las hospitalizaciones, las pruebas médicas y el tratamiento y sus efectos secundarios condicionaron, y mucho, el día a día de esta joven de Carboneras con raíces en Pulpí. Sin embargo, lo que más le molestaba era no poder actuar como una chica de su edad. Tuvo que posponer un año su ingreso en la universidad y muchos de sus amigos huyeron en estampida.




“Era verano y cuando estás con la quimio, tienes que tener cuidado con el sol, por lo que estaba muy limitada. Y llevar una vida normal era difícil. Odiaba sentirme tan diferente, no ya porque se me cayera el pelo, sino por no poder decir: ‘Me voy con mis amigos a tomar algo”, indica en una entrevista a LA VOZ.




Ocho años después de superar el cáncer -según los médicos, de forma milagrosa, por lo rápida que fue la curación-, Verónica considera que, por lo loco que pueda sonar, “aquello fue un regalo”. Afrontar la enfermedad le acarreó grandes cambios a nivel emocional y mental. La hizo más fuerte. “El adolescente no sabe quién es y a mí me sirvió para madurar y me dio las pistas de por dónde quería que fuera mi vida. No estaría dónde estoy si no hubiera pasado por ahí, así que no lo cambiaría”, reflexiona.




El libro
‘Diecisiete. Cuando desperté, el dinosaurio estaba allí’ (Amat, 2016) es el libro en el que Verónica Díaz ha contado su relato vital. Siempre había fantaseado con la idea de publicar algo y supo que daría el paso cuando, estando inmersa en el tratamiento, llegó a sus manos ‘Enamorá de la vida aunque a veces duela’ de LaMari de Chambao.




“Yo lo leía y me hacía sentir muy bien; me daba cuenta de lo importante que es sentirte identificado con alguien que está pasando por un trance similar, pero a la vez encontraba limitaciones porque ella es una mujer adulta y famosa. Pensé que algún día yo contaría mi historia, pero desde el punto de vista del adolescente que, según mi experiencia personal y de voluntariado, no tiene información”, explica la autora.




La obra, que se presenta hoy martes 14 de junio a las 20 horas en la Biblioteca Villaespesa de Almería, viene a cubrir esas lagunas de información, ya que la mayoría de las publicaciones que recogen testimonios sobre el cáncer se centran en los adultos. En esta línea se mueve además la web www.veronicadiaznar.com, en la que la joven da consejos sobre alimentación o terapias alternativas.


“A mí nunca se me pasó por la cabeza morirme, pero mucha gente lo asocia directamente y me da pena. Hay mucho que hacer más allá de la quimio y la radio para sentirte lo mejor posible en tu piel. La quimio te destruye mientras te cura, pero puedes sentirte más feliz, más vital, más fuerte”, asegura.


El subtítulo ‘Cuando desperté, el dinosaurio estaba allí’ se basa en un microrrelato de Augusto Monterroso. En el caso del libro, la palabra ‘dinosaurio’ hace alusión al cáncer como esa enfermedad que muchos consideran invencible. El ‘despertar’ se refiere a ese resurgir que Verónica experimentó cuando volvió a nacer a los dieciesiete años.


Psicóloga de 25 años y madre
Verónica Díaz tiene ahora 25 años y un niño de uno. El cáncer la obligó a posponer un año su paso a la universidad, pero no le robó sus sueños y hoy es psicóloga. Ha orientado su carrera a ayudar a adolescentes que, al igual que le pasó a ella, atraviesan por las dificultades propias de esta enfermedad, a la que ganó la batalla gracias, en buena medida, a su optimismo y vitalidad. Una actitud que irradia a través de su voz y de su sonrisa.


Su libro ‘Diecisiete. Cuando desperté, el dinosaurio estaba allí’ se presentó hace unos días en su pueblo, Carboneras, en un encuentro en el que la biblioteca se quedó pequeña y se agotaron los ejemplares.



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