Hipertensión arterial: ¿te gustaría dormir con un tigre a los pies de tu cama?

Las claves de una de las causas previsibles más importantes de mortalidad prematura

La automedición de la presión arterial en el domicilio es una práctica cada vez más frecuente.
La automedición de la presión arterial en el domicilio es una práctica cada vez más frecuente. Pixabay
Francisco José Navarro García 08:59 • 03 feb. 2022

La hipertensión arterial es una de las causas previsibles más importantes de mortalidad prematura. Afecta a más de 150 millones de personas en toda Europa, y a más de mil millones en todo el mundo, con una prevalencia de 30-45% en adultos, aumentando con la edad a más del 60% en personas mayores de 60 años, y representan 10 millones de muertes en todo el mundo por año


A pesar de la amplia evidencia de la efectividad de los tratamientos para reducir el riesgo y la prevalencia de enfermedad cardiovascular y muerte, la detección, tratamiento y control de la tensión arterial en Europa y en todo el mundo sigue siendo subóptimo.


¿Qué es la tensión arterial?



Es la fuerza con la que impacta la sangre dentro de las paredes arteriales al ser impulsada hacia la aorta desde la bomba mecánica que la impulsa (el corazón).  Se mide en mms de mercurio, como la presión atmosférica.


Tiene 2 componentes: 



- Presión sistólica: Es la presión generada dentro de las paredes arteriales por la contracción del corazón, que las dilata levemente en función de su elasticidad.




- Presión diastólica: Una vez cesa la contracción cardiaca las paredes arteriales dilatadas se relajan y la energía elástica absorbida por estas durante la contracción se devuelve al interior arterial, generando un pico más leve de presión que el sistólico. 


¿Qué es la hipertensión arterial?

Cuando los niveles de tensión arterial, bien la presión sistólica, diastólica o ambas, superan ciertos niveles considerados normales, se habla de hipertensión arterial.

 

Aunque hay muchas clasificaciones en función de la forma de medir la tensión arterial y del tipo de paciente, se puede decir que los valores óptimos son aquellos en los que la presión sistólica es menor de 120 y la diastólica menor de 80, pero en ningún caso debe de pasar la sistólica de 140 y la diastólica de 90 en la consulta del médico. No obstante, corresponde al facultativo después de diferentes tomas, catalogar una tensión como hipertensión arterial.


¿Cómo se mide la tensión arterial?

Existen unos dispositivos específicos para tomar la tensión arterial, disponible en todas las consultas de medicina.


No obstante, la automedición de la presión arterial en el domicilio es una práctica cada vez más frecuente ya que estos aparatos, que se pueden comprar en las farmacias, son fiables y válidos, por lo que actualmente este sistema para controlar la presión arterial es uno de los métodos más reconocidos para el registro e incluso el diagnóstico de la hipertensión arterial puntual de la presión arterial en la consulta, recuperando los valores tensionales normales al regresar al domicilio.


Normalmente se recomienda tomar la presión por la mañana, en condiciones de tranquilidad, en un ambiente relajado, sin haber fumado ni haber hecho ejercicio ni comido una hora antes, y con el brazo en el que se mide la presión apoyado a la altura del corazón.


En otras ocasiones su médico le puede mandar un holter de tensión arterial, que es un pequeño dispositivo que se acopla al paciente y hace un registro continuo de la tensión arterial durante 24 horas que posteriormente analizará su médico.


¿Por qué es una enfermedad?

Porque la población sujeta a esta patología sufre más patologías que si no la tuviera o que la población hipertensa bien controlada y tratada. 


Las consecuencias de la hipertensión son cardiacas (infarto de miocardio, angina de pecho, insuficiencia cardiaca, arritmias), renales (enfermedad renal crónica, necesidad de diálisis en estadios finales), cerebrales (ictus tanto isquémicos como hemorrágicos), oftamológicas (retinopatía hipertensiva con limitación a veces severa de la visión), arteriales (disección y/o rotura aórtica especialmente letales, aneurismas arteriales).


¿Qué tratamiento tiene?

El tratamiento tiene un abordaje doble:


1º) Hábitos de vida saludables, entre otros: ejercicio moderado al menos 30 minutos al día, control del sobrepeso, evitar sal y alimentos que la contengan como anchoas, aceitunas…


2º) Farmacológico: existen diferentes fármacos para controlar la hipertensión arterial. Su médico le pondrá el que mejor se ajuste a sus condiciones individuales. 


En mi experiencia profesional como cardiólogo, he comprobado que muchos pacientes que acuden sospechando ser hipertensos no lo son y sin embargo, otros que llegan con el diagnóstico de hipertensión arterial no han seguido las recomendaciones de hábitos de vida ni farmacológicas presentando complicaciones que se podrían haber evitado.


La responsabilidad de esto no forzosamente recae en el paciente. El paciente bastante tiene con aceptar tratarse de por vida de algo que, salvo excepcionalmente durante las descompensaciones o bien en estadios avanzados de la enfermedad, no da síntomas. Quizá la sobrecarga que el sistema impone a los profesionales nos hace menos persistentes en la formación que deberíamos dar a nuestros hipertensos. 


Deberíamos preguntarnos si estaríamos dispuestos a dormir con un tigre a los pies de nuestra cama, o lo que es lo mismo, a vivir sin controlar una patología silenciosa cuyas primeras manifestaciones clínicas podrían ser enfermedades que nos obligaran a ingresos hospitalarios por el alto riesgo de muerte o invalidez que producen.

 

Francisco José Navarro García es médico Cardiólogo del Hospital HLA Mediterráneo de Almería.


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