La familia Blanes-Camacho recibe el cariño de su Almería por Pepita

Blanes rodeado de todos sus empleados y amigos despide para siempre al amor de su vida

No le gustaba el fútbol y estaba a mi lado. Siempre ayudando y encargada de educar a la familia. No se que hacer sin ella porque nos conocimos con 17 y 14 años y así toda la vida”, me decía Guillermo Blanes. Los dos abrazados junto a féretro de Pepita, una señora que hizo mucho por su familia y por su empresa, ya que “siempre ha querido estar en un segundo  plano siendo lo más importante de mi vida”. Con ella ha recorrido toda la vida y ahora “yo no se que voy a hacer. Esto es un palo muy fuerte que me ha dado la vida. Cuando mejor estábamos pasa esto”.

No hay consuelo
Un ganador nato, capaz de todo por Almería y por su familia se veía vencido por la vida. Nada será igual para Guillermo sin Pepita, porque aquel niño de 17 años que se enamoró de Pepita, ha cruzado su vida de la mano de su gran amor. Blanes es todo corazón. Un ciclón imparable, pero siempre ha contado con la templanza y saber estar de una mujer humilde y buena que se encargó de todo lo que Guillermo no podía manejar debido a su dilatada agenda. La familia siempre lo primero.


Viendo a Guillermo y a David, sus dos hijos tan unidos a su padre, uno nota lo que han sido Guillermo y Pepita para ellos. Nada será igual en la familia Blanes-Camacho pero no les faltará consuelo porque Pepita les ha marcado el camino a seguir y continuará cuidando de ellos desde el cielo, porque los que la conocieron saben que la mujer de Blanes siempre quiso ser discreta y no molestar a nadie. Sencilla y buena.

Una señora

Pepita siempre ha estado en un segundo plano siendo la mano derecha de Guillermo Blanes. Sin saber de empresa ayudó a su expansión poniéndose al lado de su marido en cada aventura. Sin gustarle el fútbol: nunca levantó la voz y aparecía solo en las grandes celebraciones. Siendo la señora de Blanes ella prefería ir por la vida como Pepita, y esto le hizo ganarse el cariño de los empleados que la han tenido siempre por “una señora de pies a cabeza”, comentaba uno de los encargados.




No están solos
El Tanatorio de Almería se ha quedado pequeño. Guillermo y sus dos hijos han podido comprobar lo queridos que son en esta tierra. Esa Almería por la que Guillermo siempre ha luchado con enorme pasión, le ha demostrado que está con la familia Blanes-Camacho. Una respuesta de personas que han sentido de corazón la pena de Blanes.



 

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