Vera

Con K, de oKupas

Al recuperar su vivienda se encuentra con un panorama como para no contarlo

Imagen de uno de los pisos y viviendas oKupadas en los últimos tiempos en la zona del Levante almeriense.
Imagen de uno de los pisos y viviendas oKupadas en los últimos tiempos en la zona del Levante almeriense. La Voz
Ricardo Alba
22:30 • 28 abr. 2018

Entre cuchara y cuchara se nos cuelan decenas de inmigrantes rescatados unos con vida, con peor suerte otros; lacitos amarillos; algún ciclista atropellado; una mujer maltratada; manifestaciones por todo o por nada; gente de cara seria componiendo lo suyo sin arreglar lo nuestro; bombardeos en este o aquel país; corrupciones de todos los gustos y colores; entre medias algo de oKupas; después deportes y luego, el tiempo. Cosas del hábito de comer pendientes del televisor, algo así como una película de sesión continua un día sí y al otro también. En lugar de palomitas, potaje. Y todo parece lejano, de otro mundo, excepto cuando nos toca y, a veces, nos toca.




El asunto este de los oKupas, por poner, se antoja propio de las grandes ciudades, y no. Nos toca muy de cerca en cualquier municipio. Vamos, tan cerca, tan cerca, como la casa de al lado, cuando no la suya, o sea, la de usted. Los oKupas entran impunemente en su vivienda deshabitada, en la de usted, la comprada con su dinero y esfuerzo. Se sientan en el sofá preferido de usted, duermen en su cama, abren su frigorífico, ven la tele en su televisor. Mientras, usted, paga la luz, el agua, la comunidad, total, un jamacuco de mil demonios.




Los métodos de oKupación de la casa de usted se han refinado con el tiempo. De la patada en la puerta, ¡pataplón!, se pasó al descerrajamiento y, ahora, al ‘ojeador’. Alguien se encarga de pasear diariamente por la zona con el objeto de comprobar los movimientos en distintas viviendas. Una vez seguro de cuál no está habitada temporalmente, la alquila. Así, sin escrúpulos, por el morro para entendernos claramente.  




Naturalmente, usted reclama la oKupación ilegal de su vivienda. En ese momento comienza otro Gólgota. Los vericuetos judiciales son tan, tan…, ¿cómo decirlo finamente? No me sale. En fin…, un proceso largo hasta la orden de desalojo. Cuando la orden llega, tarde, con J de justicia lenta, al recuperar su vivienda se encuentra usted con un panorama como para no contarlo. Eso, o se vive, o no se puede explicar. Por eso no lo explico.




Pero sí pueden explicarse los daños ‘colaterales’ de la oKupación ilegal de viviendas. Los padecen los vecinos, ¿verdad, Mercedes?, nombre supuesto por aquello del anonimato. Mercedes reside en un lugar del Levante almeriense, muchas de cuyas viviendas han sido oKupadas. Ella y su familia y otras familias sienten miedo y malestar. Cuenta Mercedes de casas oKupadas con un motón de gente, de niños sin escolarizar, todo el día en la calle, de basuras, de perros sin alimentar, de fumeteo de porros, voces, y cuando nos vamos a trabajar nos quedamos con el miedo de si a la vuelta tendremos la casa oKupada y como está la Ley como está, no puedes hacer nada. Mercedes habla de noches en vela sin poder dormir, de un sin vivir. Esto se ha convertido, comenta ella, ya en un negocio y son pisos enteros oKupados mayormente por jóvenes. Lo denunciamos, pero no vale para nada, pasan por aquí, miran y ya está.




Mercedes no sabe la solución porque, incluso, vienen de otros pueblos, ya es inaguantable. Pone Mercedes un tema sobre el tapete, el de aquella familia desalojada de una vivienda por no poder pagar y a los dos días la misma casa estaba ya oKupada. O sea, casi es mejor no pagar, salir de la casa y oKuparla. Mercedes pide un cambio en la Ley.




Parecieran haberla escuchado, aunque a buenas horas mangas verdes, expresión muy común nacida en el siglo XV cuando Isabel la Católica creó el primer cuerpo policial de España, la Santa Hermandad, que se ganó la mala reputación de llegar siempre tarde a la hora de realizar sus diligencias. Pues eso, los congresistas han aprobado modificar la Ley de Enjuiciamiento Civil con el fin de acelerar el desalojo de una vivienda oKupada. Se prevé que el desahucio se produzca en menos de 20 días. ‘Cosas veredes que non crederes’ decíase más o menos en el Cantar del Mío Cid. Y, como casi siempre, además de lentos, llegan tarde.




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