Condenados a regar con agua desalada a precio de oro

Los agricultores del Levante, obligados a decir adiós a los trasvases del Negratín y del Tajo

Manifestación en Cuevas en demanda de recursos hídricos desarrollada en 2017.
Manifestación en Cuevas en demanda de recursos hídricos desarrollada en 2017.
Manuel León 00:08 • 19 sept. 2022

Con la última decisión del Ministerio para la Transición Ecológica de eliminar el Trasvase del Tajo-Segura para regadíos del Almanzora y con el Negratín suspendido sine díe, las empresas agrícolas del Almanzora y el Levante de la provincia quedan condenadas a regar exclusivamente con agua procedente de la desalación a precio de oro. Pero aquí también se estrellan los productores agrícolas de la comarca, puesto que la principal fuente de agua desalada que es la desaladora de Cuevas del Almanzora suma ya una década averiada. 


Solo les queda, por tanto, a este sector, que empleo a más de 7.000 trabajadores en la zona, el caudal que llega de la desaladora de Carboneras, en torno a 12 hectómetros, que tienen que compartir con el uso domiciliario.


La Mesa del Agua de Almería ha calificado como “muy negativa para la Comarca del Almanzora” la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de España de transferir solo 7,5 hectómetros cúbicos de los 20 que se habían establecido en la Comisión de Explotación del Acueducto Tajo-Segura. Con esa decisión se trasvasará “exclusivamente agua para abastecimiento humano y nada para el regadío”.



El portavoz del colectivo almeriense y presidente de la Federación de Regantes de Almería, José Antonio Fernández, ha señalado que “con esta medida, los costes de producción de los regantes del Levante almeriense se multiplicarán ya que para poder regar exclusivamente lo tendrán que hacer con agua desalada que, como conocemos todos, es bastante más cara que la que llega del trasvase”. 


De igual modo, el portavoz de la Mesa del Agua ha recordado que al mayor coste en agua hay que sumarle el encarecimiento desorbitado de los precios de la energía así como de otros insumos que hace que “toda esa gran subida de costes será gravemente perjudicial para los regantes almerienses del Almanzora”.



Si los costes de producción se elevan más todavía, “en este caso con el precio del agua, la rentabilidad de un sector tan potente y estratégico para la provincia puede verse en serio peligro”. La postura de la Mesa del Agua de Almería en cuanto al trasvase Tajo-Segura es ya conocida por la sociedad almeriense y siempre se ha defendido su existencia como aporte para los regantes del Almanzora que vienen reivindicando, además, otros aportes como la reparación de la desaladora del Bajo Almanzora, en Villaricos, inutilizada hace más de una década y a la que aún le quedan varios años para poder entrar de nuevo en funcionamiento. Como ya es conocido, los propios regantes van a construir otra planta para desalación de agua.


La consejera de Agricultura, Carmen Crespo participó ayer de forma telemática, en los Consejos Consultivos de Política Agrícola y Pesquera para Asuntos Comunitarios. En estos encuentros, los consejeros de las distintas comunidades autónomas han abordado con el ministro asuntos de gran actualidad e importancia como el impacto que están teniendo la sequía, la inflación y los elevados costes de producción en las actividades del sector primario. 



En el ámbito agrario, Crespo ha reclamado al Ministerio un nuevo paquete extraordinario de medidas encaminado a paliar los efectos de la sequía que están sufriendo los agricultores y ganaderos. 


Entre otras actuaciones, la consejera andaluza apuesta por activar ayudas con cargo a los nuevos fondos de la Política Agraria Común (PAC) que, “una vez estudiadas bien en España”, se planteen a la Unión Europea una línea extraordinaria de ayudas (‘medida 23’) dirigida, específicamente, “a paliar los efectos de la sequía.


La consejera ha subrayado la necesidad adoptar nuevas medidas que se sumen a las actuaciones acordadas en marzo. 

A modo de ejemplo, se ha referido a que el Estado apruebe una bajada de impuestos, una reducción del IVA de los insumos o posibles bonificaciones relativas a energía y agua desalada.


Un pujante grupo de empresas que emplea a más de 7.000 trabajadores
El Levante tiene en la agricultura el mejor complemento para redondear la fuente de ingresos que supone la actividad turística. Los agricultores de esta comarca, a medida que han ido contando con  nuevos aportes hídricos, como ocurrió con el Trasvase del Negratín, financiado por sus propios bolsillo,  han ido creciendo en empleo y riqueza hasta el límite de crear grandes emporios industriales como Primaflor o la SAT Los Guiraos o Peregrín.

De forma casi permanente, al hablar de actividad agraria en la provincia emerge el icono de mar del plástico del Poniente (El Ejido, Roquetas, La Mojonera, Vícar, Adra) y los invernaderos del goytisoliano Campo de Níjar. Poco más. Sin embargo, en los últimos años se ha hecho fuerte otra agricultura almeriense, menos popularizada, pero que ha ido creciendo casi a hurtadillas desde que logró disponer del caudal del Negratín.

Se trata de los cultivos al aire libre de hortalizas de hoja, cítricos y sandía en las tierras de Pulpí, Cuevas del Almanzora, Vera y Antas fundamentalmente con una facturación agregada de 465 millones de euros sobre campo abierto sin apenas cultivos bajo plástico. Laboran 34.000 hectáreas en varios ciclos, no solo en Almería, sino también en Granada, Albacete y Murcia. Son empresas como Primaflor, Agrupapulpí, Cuadraspania, SAT Peregrín, Agrícola Navarro de Haro, SAT Agroalmanzora, Viveros Medipalm, Hermanos Chumbos y Viveros Citroplant, aunque se espera la incorporación de más firmas. Emplean a 6.600 trabajadores de 43 nacionalidades, el 40% mujeres y casi la mitad de la producción se vende en los mercados exteriores a través de cadenas de distribución y cadenas de supermercados.  Son líderes sobre todo en lechuga iceberg -con tres millones de lechugas cortadas cada semana- pero también producen ajo, alcachofa, cebolla, calabacín, espinacas, brócoli, rúcula, melón, sandía, patatas, escarola, cítricos, aloe vera y palmeras que suman unas ventas anuales de 527.000 toneladas.



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