Dos empresarios ‘self made’ que se disputan el gran comercio almeriense

Rodrigo Charlo y Tomás Olivo han levantado sendos emporios dedicados al comercio

Rodrigo Charlo (Bogaris) y Tomás Olivo (General de Galerías).
Rodrigo Charlo (Bogaris) y Tomás Olivo (General de Galerías).

Si en lo personal -Rodrigo Charlo y Tomás Olivo- pueden ser como el agua y el aceite, en lo profesional tienen dos inclinaciones en común: su afición a levantar, contra viento y marea, grandes superficies comerciales -el olimpo donde abreva la sociedad contemporánea- y su querencia por Almería. Si hasta ahora el murciano de General de Galerías era el señor de todos los estados comerciales de la provincia, con la gestión del Centro Comercial Mediterráneo y el Gran Plaza, desde el pasado octubre tiene un duro competidor con el Torrecárdenas del sevillano.


No obstante, tras casi tres meses de convivencia en sana rivalidad, desde General de Galería se apunta a que no han notado demasiado la competencia, como tampoco el centro de la ciudad. No se sabe entonces, de dónde han salido los casi dos millones de clientes que asegura Bogaris que han pasado ya por su centro almeriense.


La trayectoria de Rodrigo Charlo ha sido digna de estudio en el Instituto San Telmo. Empezó dedicándose a la investigación con fitosanitarios para la multinacional Dupont y ha pasado a presidir Bogaris, una firma que tiene invertidos 2.200 millones de euros en sectores tan diversos como el diseño de fábricas, parques comerciales como Torrecárdenas, plantas de energías renovables o productoras de aceite de oliva. “Nunca tuvo vértigo a la hora de invertir dinero”, dijo uno de sus colaboradores en la inauguración de Torrecárdenas.


Empezó creando Detea, una constructora, con unos compañeros de piso a finales de los 80 y en 2007, se deshizo de ella vendiéndosela a su socio Javier Gonzalo Ybarra, quedándose él con el resto de los negocios del grupo y constituyendo Bogaris (sacado del  verbo bogar: remar todos juntos). Charlo se enorgullece de haber traído a Andalucía actividad industrial.



Tomás Olivo es otro claro caso de éxito empresarial, apodado como ‘el rey de los centros comerciales’. Nació en Fuente Alamo (Murcia) en una familia con muchas limitaciones económicas y tras merodear por la Costa del Sol, desembarcó en el negocio inmobiliario. Ahora suma seis centros comerciales: junto a los dos almerienses, también cuenta con el de La Cañada, en Marbella, Nevada (Granada, Mataró Parc (Barcelona) y Las Dunas (San Lúcar de Barrameda). En 2017 pegó el pelotazo saliendo a Bolsa como Socimi y el pasado año ganó 103 millones de euros.

 

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