Juan Goytisolo a LA VOZ: “Un premio oficial merece el pésame, prefiero el de La Chanca”

El nuevo Premio Cervantes, afincado en Marraquech, suele llevar a gala lo almeriense

El periodista Federico Utrera caminanto junto a Juan Goytisolo
El periodista Federico Utrera caminanto junto a Juan Goytisolo
Federico Utrera
01:00 • 26 nov. 2014

El novelista español afincado en Marraquech, Juan Goytisolo, que suele llevar a gala lo almeriense cultural y literario por bandera gracias a sus libros sobre “La Chanca” y “Campos de Níjar”, y aunque se considera de nacionalidad “cervantina”, lo tiene claro: acaba de regresar de París, donde  ha estado diez días y se ha encontrado un “tsunami” a su vuelta: la concesión del Premio Cervantes. Pero a sus 83 años de edad, le coge de vuelta. Y prueba de ello es su primera declaración: “Puedes decirlo: apoyo a Podemos”. Para Juan Goytisolo, un premio más o menos no es lo transcendente, sino el colapso laboral y económico que vive España, con 5,5 millones de parados, la mayoría de ellos sin subsidio alguno, con 1 millón de exiliados laborales y una degradación moral de las élites que está llevando al resto de la ciudadanía al precipicio: “estoy más que harto de la corrupción”, exclama. Por eso recuerda lo tantas veces dicho: “Cuando me dan un premio oficial siempre sospecho de mí mismo. Cuando me declaran persona non grata sé que tengo razón”. En Almería lo hicieron en “El Ejido” cuando denunció el racismo del alcalde Juan Enciso y sus compinches, que acabarían encarcelados por corruptos. Tampoco quiso recibir ningún doctorado “honoris causa” por la Universidad de Almería (no le gustan tampoco las endogamias académicas), pero sí aceptó en cambio el de Hijo predilecto de La Chanca: “Lo prefiero”, ha dicho siempre.

La conversación se produjo ayer por la tarde, tras intentarlo numerosas veces y siempre de manera infructuosa. El teléfono de Juan Goytisolo comunica y comunica, y a sabiendas de lo perturbadoras que son para él y sus metódicas jornadas de trabajo las llamadas de los desconocidos, por fin descuelga el auricular. Siempre contesta en francés: “¿Aló?”. Y, conociendo su aversión a los premios y los galardones, que nunca se los dieron cuando los necesitaba, le doy mi más sincero y sentido “pésame” por el “Cervantes”.




Entrevistas
Le oigo esbozar una pequeña risa hueca. Ya es sabido que Juan Goytisolo piensa que cuando el “establishment” lo premia es que algo está haciendo mal. “Tienes razón, haces bien en darme el pésame”, me dice. Y me cuenta como se ha desarreglado su vida desde que supo que era merecedor del máximo galardón de las letras españolas: “el teléfono no para de sonar y sonar, ayer tuve que descolgarlo, no quiero hablar con ningún periodista ni hacer ninguna entrevista con preguntas estúpidas”.

Le cuento que acabo de llegar de Gran Canaria, donde la Casa Museo Pérez Galdós me invitó a pronunciar una conferencia dentro de un ciclo de escritores. Elegí como asunto “Galdós y el mudejarismo”, uno de sus temas preferidos y del que tanto me enseñó. La diligente directora del museo, cuando en el transcurso de una informal conversación salió su nombre, me solicitó que invitara en el suyo a Juan Goytisolo. “Desgraciadamente no puedo viajar en avión. Uno de los tímpanos lo tengo muy afectado y se debe precisamente a la altitud, de hecho la dolencia se ha agravado por culpa de eso”. Hasta dentro de tres o cuatro meses no podrá viajar por ello. Por fortuna, la recogida del Premio Cervantes no se producirá en Madrid hasta marzo de 2015, por lo que se supone que le dará tiempo a recuperarse.










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