Fallece Miguel Vizcaíno, el mejor embajador de los almerienses

Siempre trabajó por su tierra e impulsó el aeropuerto, el turismo o el Calar Alto

Miguel Vizcaíno con monseñor Ángel Suquíax,auto
Miguel Vizcaíno con monseñor Ángel Suquíax,auto
Antonio Fernández
10:53 • 31 may. 2014

Ayer fallecía en su domicilio de Madrid Miguel Vizcaíno Márquez, uno de los hombres más ilustres que ha dado la provincia de Almería y una persona considerada por muchos como el mejor embajador de esta tierra.
Vizcaíno tenía 101 años (nació en Ohanes en 1913) y hasta los 97 fue consejero de Estado. Nacido en una humilde familia de agricultores, obtuvo siempre excelentes calificaciones para poder disfrutar de las becas que le permitirían hacer la carrera de Derecho en Granada, o alcanzar en la carrera militar la graduación de General Togado.
Pero sobre todas las cosas era un hombre con un fuerte compromiso con su tierra, y en especial con su pueblo, Ohanes, y con la vecina localidad de Canjáyar, a la que acudía con su padre a lomos de una mula para realizar las compras y otras gestiones.




Desde su casa de la calle Santander en Madrid, Miguel Vizcaíno siempre estuvo en contacto directo con los almerienses. Las cartas eran su forma de mantener el vínculo, y su gusto por recibir a cualquier paisano que se desplazara a Madrid, desde los dignatarios hasta los emigrantes que iban en busca de trabajo.
Nunca dejó de ocuparse de los asuntos que podían servir para el crecimiento de la provincia y, a lo largo de una muy dilatada trayectoria, se le reconocen actuaciones decisivas para la puesta en marcha de numerosos proyectos que abarcan desde las grandes infraestructuras hasta la construcción de viviendas sociales para los más necesitados.




Desde su responsabilidad en las altas instituciones, de sus relaciones con los gobiernos o desde el Consejo de Estado y su contacto directo con los gobernantes hasta 2010 se conocen sus acciones para impulsar algunos de los grandes proyectos para la provincia de Almería.
Tuvo una participación directa en la construcción del aeropuerto, inaugurado por Franco en el año 1968. En materia turística, dio su apoyo a los constructores del primer gran hotel de la provincia, el Hotel Aguadulce y estuvo detrás de la construcción del Parador Nacional de Mojácar, un proyecto en el que tenía depositadas sus ilusones.
Jugó un papel devisivo en la creación en Almería del Observatorio Astronómico de Calar Alto, una instalación por la que pugnaban varias provincias españolas. Esa participación le valió el reconocimiento del Gobierno alemán, que le hizo entrega de la Gran Cruz del Mérito de la República Federal de Alemania en el año 1998.




Desde Ohanes y Canjáyar llegaron ayer las muestras de consolencia. De ambos pueblos era hijo predilecto, en ambas deba nombre a uns calle. En Canjáyar ayer ondeaban las banderas a media asta con crespones negros en señal de luto. Los alcaldes, Eufronio Hernández y Francisco Alonso, han dado el pésame a su familia. Ambos le han recordado como un gran hombre.








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