Alfonso Guerra en Almería y su defensa constitucional ante 130 empresarios

El exvicepresidente no elude el conflicto catalán y evoca en Asempal los consensos del 78

Simón Ruiz
23:13 • 08 nov. 2023

A las puertas del salón de actos de Asempal, decenas de empresarios guardaban cola para que Alfonso Guerra, exvicepresidente del Gobierno y exvicesecretario general del PSOE, les firmara ejemplares de su último libro ‘La rosa y las espinas. El hombre detrás del político’.




Eran cerca de las nueve de la noche y hasta un total de 130 personas habían llenado poco antes ese salón para escuchar a Guerra González disertar, a lo largo de 36 minutos, sobre ‘Los empresarios en la Transición’.



Nadie como él conoce las entrañas de cómo se fraguó el diálogo social recién llegada la democracia y con papeles claves como el que tuvo entonces el presidente de la CEOE, José María Cuevas, con el que Alfonso Guerra llegó a tener más de un encuentro.



Corría el año 1982 y la llegada del PSOE a La Moncloa estaba más que cantada. Supuso ese 28 de octubre, con la victoria arrolladora de Felipe González, la culminación de la Transición y la consolidación de un proceso constitucional que sigue defendiendo a capa y espada el exvicepresidente. Este miércoles por la noche lo volvió a hacer ante algunos empresarios almerienses que ya peinan canas, como el anfitrión, José Cano, presidente de Asempal; los expresidentes de la confederación, Miguel Santaella y Miguel Uribe; el actual presidente de la Cámara de Comercio, Jerónimo Parra; o su antecesor, Diego Martínez Cano.



También hubo muchas caras conocidas de los emprendedores almerienses como Andrés Montiel, Joaquín Salvador, Luis Escámez, Concepción Parra, José Luis Muñoz, Lola Gómez Ferrón, Lola Hernández, José Luis Carrión, Miguel López, José Ángel Ferrer, Josephine Cuadras, Encarna Gil, Rafael Úbeda, Sergio Viñolo, … y así 130 invitados al Foro Empresarial 2023 al que se podía acceder si se era asociado a Asempal. Aún así, entre esos invitados estaba también la parte sindical. Estuvo vacía la silla reservada para Carmen Vidal, secretaria general de UGT en Almería. Sí estuvo, por el contrario, el líder de Comisiones Obreras, Antonio Valdivieso, que compartió foto de familia con Alfonso Guerra, José Cano y Luis Escámez.



Puede que esa foto simbolice también lo que vino a sostener Alfonso Guerra a lo largo de su conferencia. Que más allá de las diferencias – empresarios vs sindicatos -, siempre se pueden encontrar puntos de encuentro, puntos de consenso, … como los alcanzados hace ya más de cuatro décadas en los Pactos de la Moncloa o en la redacción de la Constitución del 78. “Aquello fue colectivo, fruto de la presión que llegaba desde abajo, desde la propia sociedad española (…) y los empresarios vieron con ilusión y esperanza la llegada de la etapa democrática”.



El exdirigente socialista, critico con la actual dirección del presidente Pedro Sánchez, había condenado a su llegada a la sede que comparten Asempal y la Cámara los escraches y concentraciones de los últimos días en las casas del pueblo del PSOE que han traído “los nuevos partidos”, circunstancias que están “fuera de la democracia”. Poco más dijo a los periodistas que le esperaban



Guerra González se reservó su opinión sobre el momento actual ante una posible investidura de Pedro Sánchez y una posible ley de amnistía cuando ya había leído una tercera parte de su conferencia.


“Las actitudes contrarias a la Constitución no son una novedad, sí lo es la reacción, cuando menos tibia, de algunos políticos, de algunas autoridades y de otros opinantes”, argumentó el exvicepresidente, al tiempo que recordaba que la Constitución ha sufrido un último “atentado”, “perpetrado por el nacionalismo independentista”.


A renglón seguido se lamentaba de que “la violenta ruptura del orden constitucional perpretada por el independentismo ha tenido una respuesta escasamente constitucional, carente de las exigencias de los principios democráticos”. Por ello, “alzo la voz en defensa” de la Transición frente a “algunos que quieren derribar la obra” de la democracia y la Constitución.


Después de esa mirada, sin mencionar expresamente a los partidos catalanes ERC o Junts, al independentismo catalán, se detuvo Alfonso Guerra en elogiar el papel desempeñado desde la muerte de Franco por el empresariado español, con recuerdos de sus conversaciones con José María Cuevas o de la connivencia de la entonces patronal andaluza – la CEA – con la extinta UCD.


Y así, frase a frase, con un público (no se invitó a ningún político) totalmente atento a sus palabras, llegó Guerra al final de su conferencia, declarándose satisfecho de un “balance apasionante” de 45 años de democracia española. Aunque para satisfacción, la de José Cano: “esta noche no duermo recordando todo lo que nos ha dicho” el que fuera uno de los políticos más poderosos en España entre 1982 y 1991.


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