Interactúa: Discapacidad, herramienta y fin

No hay fronteras entre lo personal y lo profesional, se capta al llegar a Interactúa

Lidia Parra y Ana Fuentes a la izquierda y derecha respectivamente,
Lidia Parra y Ana Fuentes a la izquierda y derecha respectivamente, La Voz

Empresarias

Ana Fuentes (1978) y Lidia Parra (1979), nacidas en Huércal Overa (Almería), son las codirectoras de esta empresa. Ana hace toda la entrevista con su bebe colgado sobre el pecho, dice que tiene fiebre. Lidia se sienta a mi lado sin mesas de por medio. Ana es licenciada en Psicología, especializada en Logopedia, voluntaria desde joven en la asociación A toda vela. “Mi vida profesional comienza en colegios de Madrid relacionados con el autismo. Pero vuelvo a Almería y comienzo a trabajar en atención temprana  en el SAS (Servicio Andaluz de Salud). Por mi manera de entender este trabajo decido en 2012 liarme la manta a la cabeza y abrir mi propia  empresa, Interactúa, dedicada a la estimulación infantil temprana.”  Lidia Parra es graduada en Educación Especial y fisioterapeuta en atención temprana, formada en la ONCE, ha trabajado también en la fundación Bobath (parálisis cerebral). Son mujeres emprendedoras con vidas paralelas que se unen en 2014. Ambas proceden del medio educativo y por tanto su visión del niño es global.


Cariz social en femenino

Tienen un equipo multidisciplinar muy cualificado integrado por 20 miembros: psicólogos, logopedas, maestros, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, especializados en mejorar la calidad de vida de niños y niñas que presentan una discapacidad o tienen el riesgo de padecerlas. Fuimos capaces de detectar que el trabajo con estos niños se quedaba corto desde los ámbitos públicos e institucionales y ese es el hueco de mercado y demanda social que pretendemos cubrir. 



Si nuestro trabajo destaca sobre cualquier otro tipo de asistencia homónima, es por el tiempo que dedicamos a cada caso. Tiempo que no entra en nómina y que usamos en coordinarnos con todos los agentes que intervienen en las acciones terapéuticas. Somos una empresa con alma social, que incluye proyectos de sensibilización por los colegios, organizamos formación y todo ello se traduce en horas que le robamos a nuestra vida personal. Nuestra plantilla está formada mayoritariamente por mujeres porque nuestra formación está muy feminizada,  pero tenemos tres hombres en plantilla.


De quién son los hijos

Los hijos son personas libres en crecimiento, pero la responsabilidad de su desarrollo es de los padres.  En educación hay tantas cosas que mejorar, que, lo del pin parental les parece una cortina de humo que solo sirven para dejar de hablar de lo realmente importante.  “En nuestro contexto nosotras recibimos a unos padres muy angustiados que pasan por muchas etapas y a los que también asistimos. La mayoría tienen un perfil colaborativo que acatan las terapias con alegría porque encuentran en nosotros un apoyo a medida.” 


La discapacidad educa

Para nosotras cada caso es un reto y cuando el trabajo empieza a dar sus frutos es maravilloso. La discapacidad nos ayuda como sociedad a entender la diversidad y a conectar con ella. Lidia cuenta que sus hijos juegan a ayudar a niños que no pueden caminar y valora esta experiencia como determinante, porque los convertirá, ya lo está haciendo, en seres mucho más empáticos, algo tan necesario para avanzar como sociedad. De una empresa que exige tanta dedicación te haces rico en experiencias y se aspira a vivir con un sueldo digno. Nos vinimos a este centro de 200 m2 frente del mar en 2015 y ya se ha quedado pequeño. Pero nosotras vivimos en el barrio, nuestros hijos se relacionan con esos niños a los que saludan con el lenguaje de signos, con  lo cual nuestra experiencia es de integración absoluta. 


Humanizar la patología 

De todos los trastornos posibles el autismo es lo más complicado de detectar porque puede no dar señales en edades tempranas. Trabajamos con los abuelos que en muchos casos son corresponsables del cuidado y necesitan saber cómo alimentar a un niño con parálisis cerebral.  Humanizar la patología es nuestro día a día. Hay padres que no quieren que les demos el alta porque venir a Interactúa les proporciona seguridad.


La estructura española A pesar de que podamos quejarnos de los recursos de nuestro país, tenemos una red que funciona. Pero, comenta Lidia, yo como especialista en fisioterapia infantil tengo que decir que en otras comunidades autónomas están más concienciados en el apoyo motriz del niño que en Andalucía. Tenemos casos que proceden  de países como Alemania que, cuando te pasa algo de esto en tu familia, puedes encontrarte con que el estado te dé un cheque y no saber dónde dirigirte para tratar a tu hijo. La estructura hace humanidad. Nosotras atendemos actualmente a 160 familias  y tenemos lista de espera. El ayuntamiento nos acondicionó el parque de al lado con aparatos especiales para poder usarlo, cubriendo de alguna forma nuestras carencias dotacionales, pero no es suficiente.


Apoyo institucional

Es necesario porque al final somos  una empresa social. Hemos tenido que crear escuela de verano de necesidades especiales porque no existen, y no es nada rentable porque  se necesita un adulto por niño. Como empresarias la sorpresa ha sido el crecimiento exponencial en los seis años de vida de Interactúa y poder desarrollar ideas terapéuticas transversales con otras instituciones. Sentimos que estamos empezando, pero a paso seguro.  Nuestra petición a la Junta de Andalucía pasaría porque se construyese en Almería un centro bien dotado para poder tratar todo tipo de problemas de educación especial.


Me despido de estas empresarias vocacionales bajo su mano tendida, la que puede asistir de manera determinante a una sociedad interactuada, solida y en paz consigo misma. 



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