Ana Julia golpeó a Gabriel con un hacha, lo asfixió y enterró su cuerpo

El instructor prorroga la detención 24 horas para realizar nuevas diligencias y aplaza el envío a prisión

La Policía Nacional protege el furgón de la detenida
La Policía Nacional protege el furgón de la detenida La Voz
Javier Pajarón
23:30 • 14 mar. 2018

Durante una hora y media de declaración en el Juzgado de Instrucción número Cinco de Almería, Ana Julia Quezada ofreció detalles sobre la muerte de Gabriel Cruz Ramírez y la ocultación de su cuerpo. La detenida ratificó la confesión de la autoría del crimen ante el magistrado instructor Rafael Soriano, aunque construyó una versión de los hechos que choca con elementos claves de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.




Los agentes consideran que Ana Julia Quezada llevó al niño de ocho años hasta la finca familiar en Rodalquilar (Níjar). La acusada golpeó al pequeño en la cabeza con el mango de un hacha (en el informe forense aparece un impacto con un objeto contundente). Luego lo asfixió y enterró su cadáver con ayuda de una pala. La acusada, en cambio, negó nuevamente ante el instructor la existencia de un plan preconcebido para acabar con la vida del Gabriel Cruz y abonó la teoría de un arrebato durante una discusión.




Según su versión, el niño se montó voluntariamente en el vehículo en Las Hortichuelas, sin intimidación, y luego respondió de forma violenta cuando le pidió que dejara de jugar con un hacha. En la discusión, en un arrebato, acabó asfixiándolo tras taponarle la boca y la nariz. Además, la acusada rechazó en la versión ofrecida ante el juez instructor que golpeara al menor con el hacha en la cabeza, según fuentes judiciales consultadas por LA VOZ DE ALMERÍA.




Estas explicaciones tratan esencialmente de levantar las bases de su futura defensa, a saber, la eliminación del delito de detención ilegal (que no hubo ningún secuestro) y la reducción del asesinato a homicidio (las diferencias pueden suponer hasta diez años de prisión menos en la condena).




Testifical y acusación
La declaración comenzó sobre las 13 horas en la Ciudad de la Justicia de Almería. Ana Julia Quezada de 43 años de edad compareció asistida por los letrados Esteban Hernández Thiel y Beatriz Gámez, designados por el turno de oficio. Los letrados ejercen el derecho constitucional a la tutela judicial efectiva de cualquier ciudadano.




La familia aún no se ha personado como acusación particular (el Colegio de Abogados de Almería ofreció a la familia un letrado gratuitamente, lo que ha generado una importante controversia en el sector). En consecuencia, el peso de las acusaciones corresponde únicamente a la fiscal Elena Fernández Lora, designada especialmente para la causa, y presente este miércoles en la sala.




El instructor Rafael Soriano cerró la toma de declaración a las 14.30 horas aproximadamente y prorrogó un día más el tiempo de detención de Ana Julia Quezada. Según fuentes oficiales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), “el juez tomó esta decisión con el fin de realizar nuevas actuaciones judiciales”. No han trascendido el sentido de estas nuevas diligencias.




La acusada regresó sobre las 15 horas a la Comandancia de la Guardia Civil de Almería entre grandes medidas de seguridad. Está previsto su regresó a los juzgados a primera hora de la mañana del jueves, antes de las concentraciones a las puertas de la Ciudad de la Justicia. La segunda jornada de declaraciones de Ana Julia Quezada comenzará sobre las 12 horas. Se espera su posterior traslado al centro penitenciario de El Acebuche a media tarde. 


Gabriel Cruz de ocho años desapareció de Las Hortichuelas el 27 de febrero de 2017. La Guardia Civil y diversos cuerpos policiales y de emergencias comenzaron una batida por la comarca durante 12 días. Miles de personas acudieron a Las Hortichuelas y las Negras para colaborar en la búsqueda de Gabriel, mientras se sucedían las muestras de cariño a sus padres Patricia Ramírez y Ángel Cruz.


La UCO se unió a la investigación dos días más tarde. Los agentes, también implicados en la resolución de Diana Quer, cercaron poco a poco a la sospechosa. La colocación de una camiseta cerca de una depuradora fue un punto de inflexión.


Los agentes lanzaron un señuelo a Quezada. Aseguraban tener imágenes de unas cámaras de seguridad de un hotel. La sospechosa se puso nerviosa y acudió a la finca para cambiar el cuerpo de lugar. La Guardia Civil la siguió y la arrestó en Vícar.



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