El obispo: "Hay que dejar hacer a la Justicia, no se trata de venganza"

González Montes: `Esta muerte sin sentido pone al descubierto la situación enferma del corazón humano`

Un pescaíto hecho con flores y dos fotografías de Gabriel acompañaron el féretro del pequeño ante el Altar Mayor de la Catedral almeriense.
Un pescaíto hecho con flores y dos fotografías de Gabriel acompañaron el féretro del pequeño ante el Altar Mayor de la Catedral almeriense. La Voz
Lola González
21:46 • 13 mar. 2018

“Hay que olvidar la rabia, ya lo decía la madre con una categoría moral muy grande y hay que saberlo subrayar. No se trata de venganza, hay que dejarlo en manos de la Justicia”. Así hacía un llamamiento a la calma el obispo de Almería, Adolfo González Montes, en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER minutos después de haber concluido el funeral del pequeño Gabriel Cruz en la Catedral de Almería.




Y es que reconoce el prelado almeriense la bondad de las palabras de Patricia Ramírez y recuerda que hay que dejarlo todo en manos de la Justicia, que tiene que ser la encargada de la defensa de una sociedad que tiene que “defenderse de tantos corazones enfermos que incuban la violencia por razones múltiples, pero que realmente la incuban y la terminan practicando”.




Pero destacaba en sus palabras que esos son una minoría y recordaba que “lo que hemos vivido en los últimos días indica qué categoría humana tiene muchas veces la sociedad más anónima”. Una sociedad que ayer quiso acompañar a la familia de Gabriel en su despedida. Que nos les dejó solos -calculan que fueron unas 5.000 personas las que abarrotaron la plaza-  que siguieron todo el funeral a través de una gran pantalla ubicada en uno de los laterales del templo y que rezaron y lloraron a su par.




Plegaria  
Y eso era lo que pretendía precisamente con la  homilía el obispo de Almería, que sus palabras se convirtieran en “una plegaria para acompañar a la familia”, para acompañarnos a todos los que “nos sentimos víctimas de este hecho terrible que es la muerte del pequeño Gabriel”. 




Decía el prelado almeriense que “esta muerte sin sentido pone al descubierto la situación enferma del corazón humano, la miseria de nuestra condición pecadora” y destacaba que “Gabriel no tuvo tiempo de que su corazón se pervirtiera de la maldad que transversalmente alcanza el corazón de los adultos, y la muerte violenta que ha padecido le acerca a Jesús de una manera muy especial, pues lo identifica con la muerte que padeció el mismo Cristo, víctima de la cruel violencia de su pasión y su cruz”.




Quiso González Montes dar consuelo a la familia recordando las palabras de San Pablo a los Tesalonicenses en la que evoca la muerte de Jesús y su resurrección, “y del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él”.
Describió a Gabriel “que llevaba el nombre del arcángel que anunció a María” la llegada de Jesús, como “este niño alegre y bonito, sonriente, que a todos nos ha cautivado” y afirmaba que “acompañará ahora a sus padres y a sus abuelos desde el cielo”.




Paz
Cerraba su intervención el obispo de la diócesis de Almería invitando a que “por nuestra conversión a Dios la sociedad se torne más humana y capaz de recibir el mensaje del Evangelio en la paz social, a salvo de una violencia injusta ejercida sobre los niños en todo el mundo, expresión y efecto de la mente y del corazón enfermo de tantas personas en nuestro mundo”.




Dar consuelo a la familia era ayer un reto. Quiso superarlo el obispo con sus palabras y quiso lograrlo la sociedad almeriense con sus aplausos a la entrada y a la salida de la familia de la Catedral, llorando con ella, pero dificilmente fuera superado.


Ayer fue un día triste en el que posiblemente ni la fe consiguiera curar una pequeña parte de la herida abierta.



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