El árbol genealógico de Carmen de Burgos y su entronque con el apellido Naveros

Voy a remontarme a mi tatarabuelo materno de doble vínculo, José de Burgos Coronel y López Rico, que era contrabandista

El árbol genealógico  de Carmen de Burgos y su entronque con el apellido Naveros
El árbol genealógico de Carmen de Burgos y su entronque con el apellido Naveros
Pedro Blanco Naveros
21:24 • 10 dic. 2017

Llevo mucho tiempo indagando en los orígenes de la relación de parentesco entre los apellidos Burgos y Naveros, dado que mi abuela materna, natural de Almería, se llamaba Concepción Burgos Laynez y mi abuelo materno, natural de Loja, Miguel Naveros Burgos, ambos eran primos hermanos entre sí y a su vez también, primos hermanos de Carmen de Burgos, la famosa escritora y periodista almeriense, icono hoy día, de la liberación de la mujer, con el seudónimo de “Colombine”, amén de otros, como “El Perico de los Palotes”, no tan conocido, pero sí muy entrañable para mí, porque mi querido tío Pepe, el también periodista y escritor, José Miguel Naveros Burgos, sobrino de Carmen de Burgos, acostumbraba a llamarme cariñosamente con dicho apodo.




Voy a remontarme para escribir este artículo a mi tatarabuelo materno de doble vínculo, José de Burgos Coronel y López Rico, personaje de novela, retratado en varias de sus obras por su nieta Carmen de Burgos, tales como “Los inadaptados” y en “El último contrabandista”. Y es que este antepasado, tenía como oficio principal el de contrabandista:
“Su fortuna no dependía de la labranza. Arrojado y valeroso, hacía venir de Oran y Gibraltar los bergantines cargados de fardos de lienzos, sederías, mantones de Manila y tabaco para introducirlos en España, de contrabando por los vericuetos de la costa, desde las Negras á Escullos”.
“Llevó al soplón á un sitio apartado, y entregándole una vara para que se defendiese, le pegó tan descomunal paliza, que el infeliz quedó como muerto en el suelo. Entonces ordenó á sus criados que le condujesen al pueblo inmediato para que lo curase un buen médico, y que todos los gastos corriesen de su cuenta”.




 “Por eso lo mataron á traición sus enemigos. Fué en Almería, al salir de la Catedral, llevando del brazo á su esposa, cuando en la siniestra calle del Cubo dispararon, asesinos pagados, sus trabucos contra el bravo caballero contrabandista”. (Fragmentos todos ellos sacados de la novela de “Los inadaptados”. Y efectivamente, mi tatarabuelo debió ser un aguerrido y corpulento, caballero contrabandista, generoso con sus vecinos pero contrabandista al fin y al cabo, y por tanto debió aplicar las normas usuales, no sólo para mantener su liderazgo entre sus hombres, acrecentado con su enorme figura, sino que fue un hábil negociador con las autoridades, sobre todo los carabineros de la época y sus mandos administrativos consiguientes.




Adoraba a su bella y delicada esposa, mi tatarabuela, Carmen Cañizares y Pérez Fernández y Torres de Navarra, poseedora de un castillo en el valle de Rodalquilar, con la que tuvo nueve hijos, seis niñas, entre las que se encontraba mi bisabuela Matilde y tres niños, entre los que se encontraba mi bisabuelo Bernabé y el padre de Carmen de Burgos, José.




El 22 de abril de 1850 a la caída de la tarde, se encontraba paseando el matrimonio con cuatro de sus hijos de más corta edad, siendo alevosamente atacado mi tatarabuelo por dos sicarios armados con trabucos, que dispararon por la espalda contra él, cayendo al suelo mortalmente herido por los diversos impactos recibidos. Todo ocurrió al principio de la calle del Cubo que bordea la Catedral de Almería, Mi tatarabuela cayó igualmente al suelo desmayada, a la vista de los inesperados y dramáticos acontecimientos, lo que motivó que su marido aún estando abatido en plena calle, al creer que su esposa también había sido alcanzada por los disparos, se levantase de inmediato, la izase del pavimento y saliese corriendo calle abajo pidiendo auxilio para su dama. Cayó desangrado diez metros más abajo a la altura del sol de Villalán.




Los sicarios fueron detenidos, pero los verdaderos motivos del asesinato y el o los verdaderos promotores del mismo, no fueron desvelados, siendo sospecha generalizada que debió ser una venganza o un ajuste de cuentas por los turbios negocios del tatarabuelo.




De los nueve huérfanos solo haré mención de cinco de ellos, que son los que más relación tienen con la finalidad de mi artículo, aunque en el esquema adjunto si van incluidos todos los nombres. Los cinco que menciono son los siguientes:
Matilde de Burgos Cañizares, mi bisabuela, casada con Juan Manuel Naveros natural de Alhama De Granada, y que tuvieron tres hijos: Miguel Naveros Burgos, que fue mi abuelo, un ilustre abogado, fundador entre otras cosas del desaparecido Balneario de San Miguel.




Carmelo Naveros Burgos casado con Antoñita una comerciante de tejidos en la calle de Las Tiendas.
Juan Manuel Naveros Burgos, que casó con una apellidada Cervilla y se trasladaron a Madrid. Bernabé de Burgos Cañizares, mi bisabuelo, casado con Dolores Laynez de Guadix y que tuvieron dos hijos: Concepción de Burgos Laynez, que fue mi abuela. Bernabé de Burgos Laynez, sacerdote que se trasladó a La Calahorra.


José de Burgos Cañizares, que fue Vicecónsul de Portugal y que se casó con Nicosia Seguí Nieto, hija de un rico hacendado de Níjar con la que tuvo diez hijos, siendo la mayor Carmen de Burgos Seguí “Colombine”, quien contrajo matrimonio a los diciséis años de edad, con el poeta y periodista almeriense, Arturo Álvarez Bustos, catorce años mayor que ella, fascinada por los versos que éste le dedicaba, a pesar de la oposición de su familia, que sospechaba, que el padre de su futuro marido, hubiese podido estar implicado en la muerte del abuelo de Carmen. Se separaron a los 15 años de casados.


De este matrimonio sólo sobrevivió una hija, María Alvarez de Burgos, actriz de teatro, escritora, sobre todo de literatura dramática y traductora de diversas obras de Pirandelo. También escribió la opereta “Juegos de Amor”.  Agustin de Burgos Cañizares, que fue Alcalde de Almería, de 1864 a 1884 y Vicepresidente de la Diputación de Almería y Senador en 1895, que se casó con María Eugenia Fernández de Balay y que tuvieron tres hijos:
María Burgos Fernández, que se casó con Francisco Pérez, teniendo tres hijos, María, Pilar y Rogelio Pérez Burgos, conocido abogado, político y diputado almeriense. Miguel Burgos Fernández Agustín Burgos Fernández.
María del Mar de Burgos Cañizares, mujer de gran belleza, con una vida asimismo digna de ser novelada, que se casó y enviudó cuatro veces, con José Rull, Andrés Fernández de Balay, Miguel Fernández de Balay y Nicolás de Orbe, que no tuvo hijos. Su preceptor espiritual con el que estuvo muy ligada fue el Obispo Orberá, al que procuró el solar donde se construyó la Compañía de María, previamente autorizada por su cuarto esposo el 14 de septiembre de 1882.


Se dio la circunstancia, que al quedar huérfanas por fallecimiento de sus padres por una epidemia de cólera, dos de sus sobrinas, la hija de su hermano Bernabé, mi abuela Concepción y la de su hermano Agustín, María, se las llevó a vivir con ella a su domicilio almeriense, por lo que fue considerada por ambas  como una nueva madre, conviviendo las dos primas como si fuesen hermanas. Más tarde, al quedar huérfano mi abuelo Miguel, hijo de su hermana Matilde, lo alojó asimismo en su casa, durmiendo en un cuarto al efecto debajo de la escalera de subida a la segunda planta, lo que facilitó que los dos primos hermanos, Concepción y Miguel, mis abuelos, se enamoraran y casasen posteriormente.De esta última boda nacieron diez hijos:


Uno de ellos fue José Ignacio Naveros Burgos, que consiguió cambiar su nombre por José Miguel, para que no fuese factible que apareciesen sus antecedentes penales, de paso por la cárcel durante dos años, por sus ideales republicanos, y que como hemos dicho antes fue un reconocido escritor y periodista almeriense, que a su vez se casó con Emilia Pardo de Santayana, hermana del famoso escritor, periodista y traductor políglota Jesús Pardo. Del matrimonio nació un único hijo, Miguel Naveros Pardo, fallecido recientemente, gran escritor y periodista, al igual que su padre.


Otra hija fue Carmen Naveros Burgos, casada con Pedro Blanco Benitez, que fueron mis padres.
Hasta aquí el entronque entre los apellidos Burgos y Naveros, sin profundizar en los orígenes del apellido Naveros, con algunos antecesores de mucho renombre como lo fue Eduardo de Hinojosa Naveros, juriconsulto, historiador español, natural de Alhama de Granada, considerado como el padre del derecho español, autor entre otras de la “Historia General del Derecho Español”.


No quiero dejar de citar otros miembros de la familia ligados asimismo al mundo literario, como fue mi tío Juan Manuel Naveros Burgos, autor de varios poemarios inéditos y que escribió un manuscrito de “Gastronomía de Almería en Verso”, pendiente de publicación. Citar también al poeta José Contreras Naveros, con seudónimo W.Sader, con varios poemarios publicados, hijo de Purificación Naveros Burgos y a Lucía Suárez Naveros, periodista y escritora, muy involucrada en la lucha por la igualdad de la mujer, nieta de Miguel Naveros Burgos.



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