El riesgo real de la diabetes silente

Uno de cada dos diabéticos tipo 2 no sabe que lo es hasta que el daño es avanzado

La enfermera Mª Teresa Alzate ofrece información diabetológica.
La enfermera Mª Teresa Alzate ofrece información diabetológica.
María Medina
20:18 • 14 nov. 2016

Casi el 50% de las personas que padecen diabetes, sobre todo la tipo 2 mellitus, no saben que son diabéticos lo que supone un importante factor de riesgo cardiovascular. De ahí, la importancia de revisiones periódicas (la diabetes se detecta en una analitica de sangre) y de adoptar hábitos de vida saludables. La internista Miriam Ibars, de Hospital Mediterráneo, alerta del daño que la diabetes va produciendo en diferentes órganos como el riñón o la retina, además de que aumenta el porcentaje de padecer un ictus, un infarto.




El déficit de insulina puede provocar, poco a poco, una retinopatía. De hecho, es una de las causas  de la ceguera que padecen el 75% de quienes pierden la vista en la edad adulta.




Aún así, una intervención decisiva contra la obesidad, el sedentarismo, la hipertensión, los altos niveles de colesterol malo y los triglicéridos pueden evitar el paso de prediabetes a un problema serio. Esto se logra, insiste Ibars, con un cambio de estilo de vida. Cambio que ha de ser prolongado en el tiempo. No basta con unos días, dice.




Mesa de salud
Aprender a adoptar estos hábitos es el objetivo de la tercera mesa saludable organizada por el Hospital Mediterráneo que, coincidiendo con el Día de la Diabetes, ha contado con la enfermera y educadora terapéutica, María Teresa Alzate, que ha realizado controles de azúcar en el hall del centro hospitalario.




Un cambio en la alimentación y un impulso al ejercicio físico continuado son los principales consejos de Alzate, que confirma que la mayoría de las personas “comen más de lo que necesitan” y que, además, “comen en cantidad y sin conocer los nutrientes”.




De ahí, la importancia de dar a conocer las dietas más adecuadas en caso de diabetes. Y es que, “parece que todos sabemos comer bien porque son muchas las ideas saludables que están en el aire, pero a la hora de la verdad no hay un conocimiento adecuado”, insiste.




No al sedentarismo
Y si la dieta es importante, el ejercicio físico, “que no es lo mismo que la actividad física, también lo es”, explica. El ejercicio físico implicaría una pérdida calórica alta o moderada, mientras que la actividad física (tareas del hogar, el movimiento habitual o el mero estudio) conlleva una pérdida calorica baja. El problema, insiste esta experta en educación diabetológica, es que “hay pacientes que ni siquiera hace eso. Mantienen un sedentarismo exagerado y, lo peor, es que piensan que no son personas sedentarias”.




Junto a los hábitos de vida saludables, los nuevos fármacos se han convertido en “aliados” de los diabéticos. Las nuevas insulinas, por ejemplo, no provocan hipogluceima y permiten una mayor flexibilidad a la hora de su administración.


Coincidiendo con el Día de la Diabetes, el endocrinólogo de Clínica Mediterráneo, ha ofrecido una charla divulgativa bajo el título Diabetes Mellitus: la epidemia del siglo XXI, en la que también ha participado María Teresa Alzate.



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