La ordenanza que el viento se llevó: las servilletas vuelan por Almería

Muchos hosteleros y clientes no cumplen la normativa de limpieza municipal modificada en 2022

Una de las muchas calles de la capital que este domingo lucía llena de servilletas y papeles varios.
Una de las muchas calles de la capital que este domingo lucía llena de servilletas y papeles varios. La Voz
Francisco G. Luque
12:26 • 06 may. 2024

Con más de 3.300 horas de sol al año el buen tiempo es, sin duda, la característica principal de la capital almeriense, pero no hay que olvidar otra particularidad meteorológica que hace que muchas personas consideren a Almería como "la ciudad del viento". Y es que cuando azota, lo suele hacer con fuerza, dejando a su paso diferentes incidencias como caída de palmeras y otros árboles e inclusos semáforos, como ha sucedido en varias ocasiones en los últimos años. Pero los temporales de poniente y de levante también influyen en el nivel de suciedad que presentan las calles, dejando estampas que ponen de manifiesto la falta de cumplimiento de la normativa municipal relacionada con la limpieza.



Este pasado fin de semana el viento hizo aparición una vez más en la ciudad de Almería, que amanecía el domingo con numerosas aceras e imbornales, sobre todo en barrios como El Zapillo o el Centro, llenos de papeles y servilletas, procediendo la gran mayoría de negocios de restauración. Esparcidos por culpa del viento, estos residuos acaban en zonas verdes, en el alcantarillado y también en las puertas de casas y edificios cuyos vecinos llevan mucho tiempo mostrando su hartazgo por esta situación que les hace limpiar siempre basura que no es suya y que "deja una imagen de ciudad sucia ante todos los visitantes que pasan por esta zona", reconoce Carmen, ama de casa que reside cerca del Paseo Marítimo



Una ordenanza que se cumple a medias



Pese a que en junio de 2022 entró en vigor la nueva modificación de la Ordenanza Municipal de Limpieza de Espacios Públicos y Recogida de Residuos en Almería, ni todos los hosteleros ni los clientes parecen estar cumpliendo esta normativa en la que precisamente se hace hincapié, en su Artículo 15, en evitar que servilletas, tickets de cuentas o papeles de comandas de bares y restaurantes acaben siendo mecidos por el viento de calle en calle. 



Cabe recordar que, según dicha ordenanza, los titulares de los establecimientos de restauración, y también de cajeros automáticos o administraciones de lotería donde se producen residuos y envoltorios desechables, están obligados a mantener limpia el área afectada por su actividad, desde la apertura al cierre y durante su funcionamiento. Además, deben poner a disposición de los clientes papeleras y ceniceros accesibles para que estos puedan deshacerse de los distintos residuos.



Estas medidas, concretamente, sí suelen cumplirse por parte de los hosteleros, aunque el problema se genera cuando hace aparición el viento y esparce servilletas y otros papeles lejos de la zona de actividad de sus negocios. Es por ello que, de forma preventiva, la normativa exige que en cada mesa colocada en espacio público haya un recipiente de pequeño tamaño, con un diseño que impida que los residuos que se depositen en los mismos puedan dispersarse por culpa del aire.



Una clientela que no pone de su parte



Pero el foco de la responsabilidad no solamente recae sobre los empresarios de la hostelería. A pesar de los esfuerzos de los distintos establecimientos por mantener todo limpio, los clientes no siempre ponen de su parte. Muchos arrojan las colillas al suelo, si una servilleta cae de la mesa al suelo no todas las personas suelen recogerla, omitiendo su obligación de hacer uso de los ceniceros o papeleras habilitadas por el negocio en cuestión. Estas conductas, a las que hay que unir el factor meteorológico, provocan que los espacios públicos de la ciudad en los que haya una alta concentración de establecimientos de hostelería presenten normalmente una imagen de suciedad.


"Veo cosas que no me parecen lógicas. A veces no hay civismo ni respeto medioambiental. No entiendo como una persona puede tirar varias servilletas usadas al suelo teniendo otros lugares habilitados para arrojarlas o que unos padres no digan nada a sus hijos pequeños cuando estos, jugando, están tirando residuos al suelo que luego acaban por culpa del viento en otras calles. Los camareros siempre vamos con la lengua fuera y hay veces que no podemos estar en todo", describe María del Mar, trabajadora de una cafetería.   


Al no cumplimiento de la Ordenanza por parte de algunos hosteleros y a la falta de conciencia de un considerable porcentaje de la clientela, se une además una casi inexistente presión de las autoridades competentes para que se cumplan las normas anteriormente descritas. Y es que cabe recordar que tanto propietarios como los propios clientes, de no respetar la normativa, podrían ser sancionados con multas que van desde los 120 a los 750 euros.


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