Enfado en el acto de la plaza de toros

Enfado en el acto de la plaza de toros

Ginés Parra
23:05 • 26 ago. 2013

Me siento indignado, ridículo y extranjero en mi propia tierra.   No es que el programa de fiestas de Almería 2013, se prodigue en atractivos actos, mas bien todo lo contrario. Pero bueno, entre tres o cuatro cosas, me dije, iré a la inauguración de la placa conmemorativa del 125º aniversario de la plaza de toros. 


Tenía algunas razones: una mi afición taurina, otra podría ser estar abonado mas de 30 años en el mismo lugar de la plaza, otra sería mi afición a la fotografía y a tener documentada algunas cosas que tienen valor e importancia desde mi óptica, claro está. No en vano, tengo miles de fotografías de nuestra feria taurina en nuestra plaza y de otras decenas de corridas celebradas fuera del ciclo estival.


Pues bien, con estas premisas, me dirijo a ver correr la cortinilla de la placa y hacer alguna foto del momento, para el recuerdo. Llego con la hora justa a la puerta del patio de caballos y me topo con un bien adiestrado conserje municipal que me prohíbe la entrada y me espeta que sin invitación no se puede entrar, no doy crédito y le pregunto atónito que esto cómo puede ser. Ya que viene anunciado en el programa y no se advierte que sea necesaria invitación. Al oir esto, otras personas de las que no me había percatado, se acercan, ya que habían obtenido la misma respuesta y estaban allí compuestas y sin novio. Me sentí enfadado, ofendido, ridículo... 




Sí,  es verdad soy un simple almeriense de a pie, no tengo ni quiero privilegios. ¿Pero acaso aquel acto era tan importante que cualquier ciudadano aficionado no podía entrar? 


¿Acaso pensaban que allí podría acudir cientos de personas y no cabrían? ¿Cuál era el motivo real de impedir la entrada? Desde luego mal favor, a la ciudad, a la feria, a la afición y a la propia plaza.




Cada vez más pienso que es una ciudad cutre y cateta y me apena y me da vergüenza porque es la ciudad en la que he nacido y en la que vivo desde entonces. Sobre todo esto se aprecia en cuanto sales de ella y ves que no en todos sitios son iguales. 


Un lugar no es o se hace así espontáneamente, sino pro que los que la dirigen o gobiernan o bien tienen poca altura de miras o porque quieren poco a esta tierra.




 Y no tiene nada que ver con el signo político, recién llego de Bilbao, San Sebastián y Vitoria en fiestas y no tiene nada que ver, tienen  raíces respetan su pasado y lo potencian, cuidan sus señas de identidad, integran al foráneo en su fiestas y valoran sus tradiciones.


Así que fui expresamente a ver aquel acto que podía ser entrañable, histórico y me volví a mi casa sin verlo, indignado sin poder hacer mi foto y rechazado en mi propia tierra y de la que consideraba mi plaza. Triste.



Temas relacionados

para ti

en destaque