Lluvia y viento en la semana

En 2020 no hubo procesiones y no desapareció España

La lluvia hace acto de presencia el Domingo de Ramos.
La lluvia hace acto de presencia el Domingo de Ramos. Juan Sánchez
Javier Adolfo Iglesias
01:17 • 28 mar. 2024

No salgo de mi asombro al comprobar cómo el ser humano hace borrón y cuenta vieja, y vuelve a donde solía. El dichoso Covid-19 nos arrinconó hasta la impensable suspensión de lo más sagrado en nuestras vidas españolas: las fiestas. La feria de abril, las fallas… todas aquellas citas anuales que nos definen fueron aparcadas por el coronavirus. También la Semana de Pasión, por muy recomendada que estuviera por el Todopoderoso. En 2020 no hubo procesiones y no desapareció España. Pasado aquello, hemos vuelto a lo mismo, olvidando que no somos más que unos cuantos átomos agrupados por azar. Seguimos dando oropel a nuestra insignificancia cósmica y cuando caen dos gotas se reúne un comité de expertos como aquel de Fernando Simón y decide que el santo, la virgen o el cristo no pueden salir a la calle, no fuera que se lo lleve la riada o que se disuelva como un azucarillo. Desconozco si es que la madera que se moja se hincha, se decolora…soy un completo ignorante. Pero como hace cuatro años, solo quiero ciencia y razón, no más escenas de nazarenos y penitentes que se quedan sin procesión llorando como si estuvieran bajo las bombas de Gaza. Creo que si gran parte de España está al borde de la sequía extrema, todos preferiríamos que se llenaran los embalses -pese a que muchos son de la era de Franco- , antes que salir de procesión una tarde noche.  Pero en Almería lo que está fastidiando no es la lluvia sino el aire, el ‘apeiron’ de Anaxímenes, el elemento que se esconde y forma todas las cosas. También para Pitágoras el aire es la vida y por ello no era recomendable comer habas ni otras legumbres que lo dejaran escapar del cuerpo. En fin, que en Almería hay mucha vida estos días, nos sobra, aunque no luzcan los pasos.










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