Feminismo brilli-brilli

La infame Ley del “sólo sí es sí” ha acabado suponiendo la revisión a la baja de muchas penas

José Fernández
09:00 • 18 nov. 2022

La izquierda española ha convertido la necesaria tarea de igualar las condiciones de vida y proteger la integridad de las mujeres en riesgo en un parque temático de consignas y coreografías. El feminismo militante, valga la redundancia, se ha convertido en un salvoconducto argumental de la política y en una tendencia pop alérgica al detalle. Y cuando se permite que los coros y las danzas se impongan con arrogancia al criterio de los jueces, al espíritu de las leyes e incluso al simple sentido común, acaba pasando lo que, indefectiblemente, tiene que pasar: la infame Ley del “sólo sí es sí”, una chapuza jurídica cuyas nefastas consecuencias ya fueron anticipadas por magistrados y expertos, ha acabado suponiendo la revisión a la baja de muchas penas por delitos que pretendía castigar con mayor severidad. Una clamorosa majadería que sólo ha servido para que este gobierno de socialistas y comunistas se reafirme en el disparate y acabe tildando de “machistas” a los togados, sin reparar siquiera en el dato de que de los 5.320 jueces y magistrados en activo en España, 2.918 son mujeres, lo que supone el 54,85 % del total. Y así, mientras crece la indignación entre los ciudadanos al ver que la aplicación del bodrio legal de la ministra Montero y sus pasteleras ha supuesto ya beneficios directos para 14 agresores sexuales y decenas de peticiones de revisión de condena, los socialistas almerienses están preocupados de lo que de verdad les importa. En una vibrante intervención cargada de sororidad, transversalidad asertiva y sensibilidad proactiva, la portavoz socialista, Adriana Valverde, puso el grito en el cielo porque la noche de la manifestación feminista del 25-N coincidía con el encendido del alumbrado navideño previsto por el Ayuntamiento para favorecer las ventas de los comercios almerienses. ¡Qué falta de respeto! De los violadores puestos en libertad por Pedro Sánchez, nada. Ella, a lo que de verdad marca la agenda de este nuevo feminismo: el brilli-brilli.






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