El regreso del rey emérito

hoy ni tiene causa judicial abierta en nuestro país ni tendría porque constituir un problema

Fermín Bocos
09:00 • 22 sept. 2022

La presencia en Londres de los reyes de España Felipe VI y Letizia y los reyes eméritos don Juan Carlos I y doña Sofía para asistir al funeral de Isabel II de Inglaterra nos ha deparado una imagen de la familia real española que no se producía desde hace dos años. Una imagen de normalidad que, si se me permite la expresión, corregía la anomalía que en cierto sentido apareja el “exilio” de don Juan Carlos en Abu Dabi. Alejamiento de España debido a las circunstancias que desembocaron en la abdicación, el 19 de junio de 2014, tras treinta y nueve años de reinado. Momento en el que perdió la condición de “inviolable y no sujeto a responsabilidad “que proclama el Art 56.3 de la Constitución.



Aquella decisión histórica fue forzada, no tanto por un clima de opinión pública manifiestamente desfavorable, como por una mezcla de la presión política del momento y el avanzado deterioro de su salud. Los acontecimientos que se sucedieron después con la exposición pública de diferentes episodios nada ejemplares de su vida privada unidos a la omisión de sus obligaciones fiscales, irregularidades posteriormente regularizadas ante Hacienda, espesaron el clima de oposición a qué pudiera regresar a España.



Pero han pasado dos años y hoy ni tiene causa judicial abierta en nuestro país ni tendría porque constituir un problema social su regreso a casa. Pareciera, pues, llegado el momento de pasar página poniendo fin su “exilio” pasando por alto las críticas de quienes desde posiciones populistas de izquierda aprovechan la situación de don Juan Carlos para disparar por elevación contra la Monarquía como institución. Son minoritarios pero hacen mucho ruido porque de disponen de abundantes terminales mediáticas.



Tengo para mí que si el CIS -no el que dirige José Félix Tezanos, el de antes, el que actuaba con equidad y sin tanta cocina- consultara el parecer de los españoles a propósito del regreso del rey emérito el resultado sería ampliamente favorable. Parece pues llegada la hora de que vuelva cuando quiera España. Quien tenga alguna duda debería reflexionar sobre lo que hemos visto en Londres.







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