Seres vivos con sensibilidad

La nueva ley del régimen jurídico considera a los animales como “seres sintientes”

Desde hace unos días los animales han dejado de ser cosas para nuestra legislación. A partir de ahora, tras la aprobación definitiva de la nueva ley del régimen jurídico de los animales éstos se considerarán “seres sintientes” y como tal tendrán un tratamiento legal diferente al de cualquier objeto animado. El mundo animal está de enhorabuena, la mayoría del humano también, pero siempre nos quedará la excepción de quienes nunca jamás van a tener la sesera dispuesta a entender y admitir estas cuestiones, como los allegados, simpatizantes y militantes de la única formación que se ha opuesto frontalmente a la nueva norma.


En realidad, el objeto perseguido por el texto legal no es otro que el de sentar el relevante principio de que la naturaleza de los animales es diferente de la naturaleza de las cosas o bienes, ateniéndonos a la premisa de que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad, con unos intereses y derechos que no se pueden obviar, aspecto éste que ya estaba reconocido en el Código Penal, en el derecho comunitario y en las leyes administrativas de las comunidades autónomas.


La norma afecta a los animales de compañía, domésticos, silvestres o salvajes que han de ser tratados teniendo en cuenta su bienestar y protección. La norma ha modificado algunos puntos del Código Civil, de la Ley Hipotecaria y de la Ley de Enjuiciamiento Civil, por lo que los animales no podrán ser embargados, hipotecados, abandonados, maltratados o apartados de uno de sus dueños en caso de separación o divorcio.



La normativa ya ha herido la “sensibilidad” de quienes durante toda la vida han cosificado a estos seres vivos llamados animales, y los comentarios jocosos, los chistes fáciles y las descalificaciones de la ley encuentran cierto eco en algunas redes sociales. A buen seguro que tras esas opiniones esconde la memoria de nuestra provincia un pasado reciente de abominables recuerdos, donde la barbarie del ser humano ha quedado más que en evidencia.


Y no hace tanto, no. En las hemerotecas y en las actuaciones administrativas quedan oscuros episodios del comportamiento y la actitud de algunos humanos para con estos seres vivos con sensibilidad: Ahí está la denuncia de la situación del centro Kim´s Animal Rescue, en Gádor, donde residía un centenar de perros, y la consiguiente investigación por parte de los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza –Seprona- que emitieron un informe con una decena de infracciones.



Tal vez, la actitud de la propietaria de esta perrera fuese encomiable, pero también dejaría mucho que desear en cuanto el cuidado y atención de los canes residentes. A poco que se haya seguido la actualidad de nuestra provincia, no se puede negar que hemos vivido más de un agnus horribilis respecto a la relación de los humanos con los animales. Algunos calendarios atrás, nuestra provincia ostentó el lamentable récord de la actualidad en los atentados y falta de respeto al mundo animal, sin profundizar en aquellos casos que aún existentes no trascendieron a la opinión pública.


Lejos quedó el desgraciado episodio del burrito Capitán, aquel pequeño y desafortunado asno que fue víctima de la barbarie y las atrocidades de unos adolescentes desaprensivos que se ensañaron caprichosamente con tan inocente animal hasta que casi lo matan y que fue salvado in extremis.


Las páginas de los diarios, los informativos de la radio y de la televisión y las redes sociales no han sido perezosos a la hora de hacerse eco de informaciones y titulares que han situado a nuestra provincia, en algunas ocasiones, a la cabeza del maltrato animal. Los titulares han hablado durante los últimos años con suficiente realismo y crudeza: “Encuentran en la basura a un cachorro metido en una bolsa y con una brida en el hocico”.


El animal fue localizado por voluntarias de La Huella Roja, quienes se hicieron cargo del mismo. “La Junta abrirá expediente a los organizadores de peleas de gallos de Viator con multas de hasta 30.500 euros”. “Un gato apaleado y con una estaca, un gallo de pelea herido y una perra con una soga, nuevos casos de maltrato”. La información la facilitaba la asociación Pupekas de Níjar por medio de su página de Facebook.


Estas historias han sido una constante que sucesivamente se volvió a repetir un mes sí y otro también. Ahí queda el recuerdo de la intervención por parte del Seprona de mamíferos, aves exóticas procedentes de diferentes partes del mundo y un ejemplar de pantera negra que se hallaba encerrada en un transportín, en Arboleas. Y como olvidar en esta hora de la sensibilidad humana a los cientos, miles de animales, conejos agonizantes, perros sufridores, cerdos y monos sumidos en un grito por el supuesto maltrato y extrema crueldad infligidos a las cobayas del laboratorio de investigación toxicológica Vivotecnia, denunciado por la organización Cruelty Free International.


Todo un glosario glorioso de las acciones delictivas de algunos de nuestros “concienciados” convecinos que los retratan por sí mismas. A partir de ahora habrá que evitar que decaiga la expectación por estas desaprensivas actuaciones y para constatar que la nueva norma se cumple en su integridad porque ello significará que los animales dejaron de ser aquellas cosas para ser sólo seres vivos con sensibilidad.


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