Vuelve la caspa y la casta

Antonio Felipe Rubio
01:12 • 21 feb. 2020 / actualizado a las 07:00 • 21 feb. 2020

Con la llegada del nuevo gobierno de coalición y “progreso” creí que se olvidarían algunos episodios más propios de lo que estos autoproclamados progresistas ahora les han reprochado reiteradamente a los gobiernos de la mentira, falsedad, incumplimientos, ocultación… y comportamientos mafiosos. Sin embargo, y por muy lejos que nos remontemos, podemos encontrar palmarias concomitancias que les hacen acreedores y campeones de la “caspa”. 


Hace unos años, el recientemente homenajeado subsecretario de Estado de Infraestructuras del gobierno de ZP, Jesús Miranda Hita, vino a Almería para presentar un sello de Correos conmemorativo de la Estación de Ferrocarril. Una vez concluido el acto de la citada estampa, y como estábamos a minutos de la campaña electoral, el alto cargo dijo al soslayo “no quisiera olvidar un dato muy importante para Almería: la llegada del ferrocarril se llevará a cabo totalmente soterrada, y la obra será sufragada por el Ministerio al 100%”. Evidentemente, cuando habíamos perdido toda esperanza, esto supuso un nuevo horizonte de sucesos para el que nunca acaecía, y sobre el que se habían producido innumerables cábalas, todas incumplidas, y todas falsas.


Evidentemente, era mentira. El “gran impulsor del AVE almeriense” nos engañó. Sólo se hicieron los túneles en medio de la nada y que sirvieron como reclamo electoral y, de paso, una solución para la empresa que tenía las tuneladoras ociosas y le vino muy bien esta inesperada ocupación. Por cierto, el gobierno de ZP se marchó sin pagar los inútiles túneles; fue el gobierno de Rajoy el que satisfizo la deuda. No sólo hay que hacer lo que se debe, también hay que pagar lo que se adeuda.



Ahora, pasados los años, llega Adriana Lastra a Almería y sigue con la misma técnica de la mentira, pero exhibiendo una insoportable manipulación. En el más puro estilo cheli, Lastra se pidió “prime” para contestar a una pregunta de la claque socialista: “Que sí, oyes, que vais a tener AVE en Almería (…) que son mil seiscientos millones de este gobierno (desde la moción de censura), mientras que el PP no ha invertido nada en siete años”. La barbaridad -también es bárbara en esto- expresada por esta dirigente no es ya la mentira de los citados millones sino la procedencia de los mismos. A no ser que se haya extraviado o “distraído” una de las cuarenta bolivarianas maletas de Barajas, no hay posibilidad de que se aporte -en inversión- al AVE de Almería los citados 1700 millones. Lastra sabe, pero lo manipula, que no hay capacidad de inversión en un presupuesto prorrogado. Los actuales Presupuestos Generales del Estado son de Montoro (gobierno de Rajoy) y sólo hay capacidad para licitar y contratar obras dentro del capítulo de anualidades que el presupuesto del PP previó con un pautado horizonte hasta 2023. Pero es aún peor. Según los datos publicados sobre inversión pública en Almería, no se han aplicado las inversiones previstas en el desglose de anualidades que preveía el anterior Gobierno de España. 


Lo indignante es que los asistentes al acto (presentación de un libro) eran los más cualificados del PSOE provincial; los mismos que aplaudían a rabiar aun sabiendo la falacia de los millones. Pero siempre está por delante la devoción sectaria, secundando los animados asistentes la humillante afrenta a todos los almerienses.



Por otro lado, el dirigente de ASAJA, Pedro Barato, sale de una reunión con el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, con la consigna “lleváis razón, continuad apretando”, remedo del “hay que mantener la tensión” (ZP-Iñaki Gabilondo). Este “salvoconducto” de la Vicepresidencia del Gobierno es carta blanca para reanudar las protestas, cortes de autovías… y enfrentamientos con los antidisturbios. A ver si alguien recibe un pelotazo que le deje tuerto o algo peor… y entonces Iglesias dirá que los agricultores son unos “salvajes” y se han excedido en las manifestaciones. Y es que la respuesta/arenga del vicepresidente del Gobierno es como si un afectado de orquitis, cuando el doctor le escruta el escroto, le dice al médico ¡aprieta, aprieta con dos cojones! 


Esto me recuerda aquella misión a Madrid de los representantes de la inolvidable Mesa de las Infraestructuras. A su regreso, los presidentes de Asempal y Cámara de Comercio dijeron que el ministro les recomendó “protestad, pero flojito, flojito”. Nada cambia. No hay nada nuevo, ni mínimamente “progresista”, en este gobierno que emula lo peor de la caspa y la casta.




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