Cuestión de huevos

El huevo es uno de los alimentos más polémicos de las últimas décadas y esto se debe a que la mayor parte de la población no sabe realmente si su consumo es saludable o no. Esta confusión surge a finales de siglo XX cuando la American Heart Association recomendó reducir su consumo a 3 huevos a la semana para la población general por su elevado contenido en colesterol. Pero, a día de hoy, ¿esta recomendación se sostiene? La respuesta es no. La evidencia científica ha demostrado que el colesterol dietético, es decir, aquel que ingerimos de los alimentos, como por ejemplo, el huevo, apenas interfiere en el aumento del colesterol plasmático, y por lo tanto el aumento del colesterol en sangre se debe a otros factores como son la genética, el sedentarismo o la mala calidad de la grasa que ingerimos. Así pues el consumo diario de huevo en el marco de una dieta equilibrada, no se asocia con un aumento de colesterol en sangre ni con mayor riesgo cardiovascular.


Otro tema que causa debate es la yema del huevo. La pregunta que nos hacemos todos es: ¿es más sano quitar la yema y comernos solo la clara? La respuesta vuelve a ser no: el colesterol del huevo esta presente en la yema pero como ya hemos visto antes, no supone ningún problema. Otro compuesto que la gente demoniza son las grasas. Es cierto que la mayor parte de las grasas del huevo está en la yema, pero estas son grasas de alta calidad que no se han relacionado con la obesidad, es más, se han relacionado con beneficios para la salud por su contenido en omega 3 (EPA y DHA) . Además alberga vitaminas liposolubles como la A, D, E y K y nos produce saciedad. En el supermercado, las proteínas de mayor calidad que nos podemos encontrar están en el huevo, por lo que es un alimento idóneo para deportistas. Pero ¿estas proteínas se absorben mejor ingiriendo el huevo crudo o cocinado? Preguntarse esto parece raro, pero muchos deportistas se hacen batidos con huevos u ovoproductos crudos. Esto, sencillamente,  es una aberración desde el punto de vista nutricional y de seguridad alimentaria: nuestro organismo no absorbe proteínas crudas, necesita que hayan sido desnaturalizadas, es decir, cocinadas, para su absorción. Ademas, el huevo crudo contiene compuestos anti-nutricionales que impiden la absorción de ciertas vitaminas,  por no hablar de la temida Salmonella….


En definitiva, el huevo no es un alimento obligatorio en la dieta, ya que ninguno lo es, pero si es muy interesante incluirlo sin ningún temor de forma diaria ya que nutricionalmente es muy completo y saludable y, sobre todo, muy asequible para todos los bolsillos. 


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