Incógnitas

Aún no hay encuestas fiables sobre que puede resultar de las urnas el próximo 26 de mayo. Sabemos lo que augura el CIS, pero su encuesta es de antes de que se celebraran las elecciones generales, y sabemos también lo que dilucidan los sociólogos a la hora de extrapolar precisamente los resultados del 28 de abril a Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Pero en ninguno de los dos casos la conclusión es fiable. Cada Comunidad, cada ayuntamiento, tiene características propias, y puede ser que en las generales un partido pierda en una provincia y sin embargo en esa misma capital de provincia resulte elegido un alcalde de su color.


Yo diría que ahora mismo lo único que está claro es que ningún partido puede dar nada por seguro y menos su triunfo en las urnas.

Es verdad que la inercia del voto suele favorecer al partido dominante, en este caso el PSOE. Los socialistas están eufóricos por su triunfo en las elecciones generales y parece que la suerte está de su parte. En realidad puede ser así ya que frente a sus adversarios continúan ofreciendo una imagen centrada y de moderación.


En cuanto al PP, pues lo tiene difícil para convencer a los electores en tan solo quince días que lo que han visto y oído en la campaña de las generales fue como un mal sueño y que nada tienen que ver con VOX. Pablo Casado tiene ante sí la ardua tarea de convencer a los electores que el PP continúa siendo un partido de centro-derecha.


Ciudadanos sale a ganar pero está por ver si consolida los resultados obtenidos el 28 de abril y sobre todo si esos resultados le permiten gobernar alguna comunidad autónoma y ayuntamientos importantes pongamos el de Madrid.


¿Le perjudicará a Podemos su crisis interna? ¿Le perjudicara que de sus siglas se hayan desgajado otras siglas como la de Más Madrid?

Para los podemitas perder una plaza como la de Madrid, Barcelona o Cádiz sería una catástrofe y les colocaría en una situación de clarísima debilidad a la ora de negociar con el PSOE su participación en el Gobierno de España.


En cuanto a lo que pueda suceder en comunidades como el País Vasco, es más que evidente que el PNV tiene todas las posibilidades de seguir siendo el partido con más poder municipal. Y en Cataluña está también por ver si Ezquerra continua su camino ascendente.


Así que todas las espadas están en alto y ningún partido puede dar la batalla por ganada. 

Todos se la juegan el 26 de mayo.


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