50 días para “digo” y otros 50 para “Diego”

  • Diego Clemente
  • 13.09.2018

“Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas…”. Así sentenciaba D. Quijote a su leal escudero. Si se tratara de resumir a modo de refrán la acción de gobierno del Sr. Sánchez en sus primeros 100 días, no existiría manera mejor que aplicarle lo de: “donde dije digo, digo Diego”. Cien días repartidos en 50 para proclamas y otros 50 para sus enmiendas. En tan corto período de tiempo, el Presidente del Gobierno ha inoculado a su gabinete el virus de la improvisación que como tal presenta cura dificultosa, si acaso engañosa mejoría a base de continuas rectificaciones. Esta es la imagen de un gobierno sustentado por populistas e independentistas, nacido con mácula original que es la de no tener su origen en las urnas.


Es pura ensoñación creer que el Sr. Sánchez pueda con 84 escaños acometer las grandes reformas que España necesita: Un pacto por la Educación; la independencia de la Justicia; la Reforma Electoral y un largo etcétera. Estamos en los minutos de descuento de la legislatura y llegados a este punto la única salida es darles voz a los españoles en acatamiento a lo que reflejan las encuestas al respecto y en cumplimiento de la promesa dada por el Sr. presidente en la moción de censura; pero con él ya se sabe: “donde dije digo…

Es un hecho objetivo que la economía empieza a dar signos de desaceleración. Récord de caída en agosto del empleo, derrumbe del turismo y en ventas minoristas y además dicha desaceleración se potencia ante un horizonte de subidas generalizadas de tipos de interés, de materias primas o de costes energéticos. Añadamos la previsible subida de impuestos que el Vicepresidente del Gobierno de facto, es decir el Sr. Iglesias, impondrá al Sr. Sánchez. El PP propició la llegada de un gobierno sin proyecto político, sumido en una política vacua de contenido, pero repleta de gestos y clientelismo.


Las viejas fórmulas del bipartidismo no sirven para la era de la globalización. La ‘podemización’ de la economía pone en riesgo su recuperación, conseguida en parte gracias a las bajadas de impuestos y supresión de duplicidades que Cs impuso al anterior gobierno. Los graves problemas estructurales que tiene España deben de resolverse con reformas de calado, de consenso, valientes y necesarias para acometer asuntos como la desfavorable demografía que debilita el estado del bienestar, la baja competitividad especialmente en las PYMES, un mercado laboral inestable y precario, así como una deuda pública que asfixia la política económica.


Ante el empeoramiento del desafío en Cataluña, ante la inminente subida en materia de fiscalidad y ante la pasividad del Gobierno en cuanto a la regeneración democrática, constatamos que Cs no podía apoyar a Sánchez en su moción de censura. Por ello, hoy y tal como dije recientemente en mi última intervención en el Pleno de la Cámara, Cs volvería a votar contra la moción de censura, pero esta vez con las dos manos.

Concluyo haciendo mención a lo que ha representado para Almería, circunscripción a la que tengo el honor de representar, estos 100 días de gobierno del PSOE. El balance es: “cero”. En otros idiomas: Zéro, Zero, Null. Perdón me faltaba en húngaro: “Zéró”. Puede que el único cambio que se haya producido, habría sido en el contador que el Sr. Sánchez Teruel, secretario general de los socialistas almerienses, tiene en el frontal del atril de su sede, donde durante el gobierno del PP se contabilizaban los días de retraso que llevaba la llegada del AVE a Almería. Sr. Sánchez Teruel, ¿le ha añadido usted al susodicho contador, 100 días más?

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