Cobertura Sanitaria Universal

  • Francisca Pérez Laborda
  • 23:00
  • 16.04.2018

Hace unos días, concretamente el 7 de abril, se ha celebrado el Día Mundial de la Salud instituido en 1948 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el 2018 el lema ha sido Cobertura Sanitaria Universal, quizás por eso tal efeméride ha pasado sin pena ni gloria en nuestro país, porque este modelo, por el que los socialistas hemos apostado desde que  Ernest Lluch aprobara la Ley General de Sanidad (1984), sufrió un grave revés con la reforma que acometió, a modo de recortes en 2012, el Partido Popular. 


Seis años después de aquella tropelía contra el sistema sanitario, según la Unión Europea, España es uno de los países donde más han crecido los niveles de desigualdad y se estima, según los datos de REDER, que unas 3.784 personas no han podido acceder a la sanidad española. Resulta alarmante que los colectivos que se incluyen en esas tres mil personas desahuciadas de la sanidad, coincidan con quienes más cruelmente han sufrido los latigazos de la crisis: migrantes en situación irregular, parados de larga duración y pensionistas. Es decir, que aquellos que podían estar en riesgo de exclusión social fueron abandonados a su suerte y despojados de la asistencia sanitaria universal más necesaria.


Esa ley injusta y terrible, frente a la que nos blindamos en la comunidad de Andalucía, sigue plenamente vigente en algunas comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular. 


En Castilla y León, por ejemplo, la Plataforma en defensa de la Sanidad Pública advierte de  que la sanidad está siendo agredida por  las políticas neoliberales  que van en  contra de una sanidad universal y pública, y solicita la construcción de centros sanitarios en las zonas rurales, ya que su inexistencia obliga a los usuarios a desplazarse a decenas de kilómetros para recibir Atención Primaria. 


En Madrid, los sindicatos médicos denuncian recortes en personal, desinversión en la atención primaria y abandono total y absoluto de las políticas de planificación, coordinación, promoción y prevención. Y por si eso fuera poco, según el Baremo Sanitario del CIS, sólo Castilla y León tiene peor percepción de la Atención Primaria que Madrid. 


Frente a todos estos datos que seguro no resultan novedosos para el PP, tenemos el caso de Andalucía que, aumenta en 2018 un 5,4% sus presupuestos en sanidad; es decir, 9.809 millones de euros destinados, principalmente, a estabilización y aumento de la plantilla sanitaria, a la mejora de la atención primaria, el incremento de la tecnología para pruebas diagnósticas y para la investigación y la generación de conocimiento. 

Por todas estas razones, las mociones y la recogida de firmas que está realizando el PP en las Comarca del Almanzora y Levante son un ejercicio más del cinismo al que nos tiene acostumbrada la derecha y crean alarma y desconfianza en la ciudadanía, sin importarle sembrar el descrédito del sistema sanitario público. Mientras tanto, desde la Junta de Andalucía y el PSOE trabajamos para ofrecer una sanidad pública, universal y gratuita de mayor calidad, destinando uno de cada tres euros de los presupuestos a las políticas sanitarias, haciendo también nuestro ese magnífico lema de “Cobertura Sanitaria Universal”.


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