La rocambolesca historia de Giménez para ser diputado

Juan Torrijos
23:34 • 22 mar. 2018

Cuentan en el PP y en Diputación que ha movido los hilos como un profesional de los títeres y las marionetas para que Fernando Giménez, uno de los hombres que más cobraba como asesor en la institución, sea aupado a diputado provincial. Se menciona como profesional del “titiriteo” y maestro de la jugada a don Javier Aureliano García, segundo en el partido y vice en la institución. ¡Chapó! Lo ha conseguido. Con la renuncia de Amós García como edil del Ayuntamiento de Senés se iniciaba la movida que dio el pasado miércoles con los huesos de Fernando sentado con autoridad en el salón de plenos. La máquina se puso en marcha. Había que dejar libre el hueco de Senés, y para ello tenían que renunciar los reservas en la lista a tomar el relevo de Amós. Algo que también había que hacer con la suplente de la zona de Almería. Y se consiguió. Primer paso conseguido. Hueco en Senés y sin suplente en la zona. Vamos a por la Junta Electoral. Una vez que Senés no tiene suplentes para ocupar la vacante, se le pide autorización a la Junta para nombrar concejal, y a quien se busca, a Fernando, un hombre que no es del pueblo, que se presentó por otro y no salió. Mientras se espera la resolución de la electoral, que se sabe va a ser positiva, hay que buscar que algún diputado/a decida dejar el sillón en el palacio para que se siente el señor Giménez. Y miren por donde aparece la diputada por Alhama de Almería dejando, dicen que por cuestiones personales, el cargo. Con la resolución en las manos y el hueco dispuesto, a por las firmas en los municipios correspondientes a la zona de Almería. En algunos se cuenta que se encontraron con retranca a la hora de la firma. No veían clara la jugada. Legal, sí; rocambolesca, como ella sola; interesada, evidentemente.


Desde que Amós dejó Senés por salir de parlamentario andaluz, han tenido que renunciar los suplentes de este municipio, el de la zona, se ha ido una diputada, ha habido que nombrar edil de Senés a un señor que no es del pueblo y que encima se presentó por otro. Hábil jugada, legal y segura. Si el titiritero ha sido el vice Javier Aureliano, como aseguran, hay que reconocerle que ha sabido mover los hilos. Se ha tomado su tiempo y al final ha conseguido colocar a su hombre donde quería. ¿Ha retorcido alguna voluntad personal o política?






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