“Solo ante el peligro”

Julia Navarro
01:00 • 12 may. 2016

La pérdida de buena parte de su electorado tradicional (el 20D obtuvo el peor resultado desde que se restauró la democracia) y el escaso o nulo progreso que apuntan las encuestas  avizoran malos tiempos para el PSOE. La nueva dirección no ha sabido o podido conectar con un sector de la sociedad -clases medias, profesionales, intelectuales, etc.- que tradicionalmente apoyaban sus programas socialdemócratas. El problema es anterior a la llegada de Pedro Sánchez a la secretaría general y tiene sus raíces en el profundo rechazo que generaron las erráticas medidas de Zapatero para hacer frente a la crisis económica y financiera que venía padeciendo España desde 2007. Rubalcaba fue la primera víctima de ése repudio. Sánchez, un candidato en cierta medida inesperado por no pertenecer a ninguna de las familias tradicionales del partido, topó desde su llegada a la sede de Ferraz con la renuencia de algunos de los dirigentes territoriales. Llamativo ha sido durante estos dos años el juego de Susana Díaz, siempre en registro de amagar con dar el salto desde Andalucía al escenario nacional. Sánchez que ha cometido algunos errores de bulto (destemplada destitución de Tomás Gómez, extrañamiento de Antonio Miguel Carmona, nombramientos atrabiliarios etc.), está solo ante el peligro.
Fue valiente intentando la investidura, pero perdió. Víctima, entre otros condicionantes, de la estrategia caníbal de Pablo Iglesias. El jefe de Podemos que no oculta que su objetivo es  convertirse en líder de la izquierda española maniobró para dejar en ridículo a Sánchez anunciando que le había formado Gobierno (reservándose la Vicepresidencia y seis ministerios) amplía la jugada  pactando con Izquierda Unida (Alberto Garzón). Al margen de las sorpresas que pueda deparar la Ley D’Hont y el reparto de restos,   es muy elevada la probabilidad de que el tándem Podemos-IU pueda adelantar en votos al PSOE. El Partido Socialista depende de sí mismo  para superar la precaria posición que ocupan en el ámbito de la izquierda. De cara a una hipotética negociación para formar Gobierno no es lo mismo ser primera que segunda fuerza.
Lo tiene muy difícil porque, además, la campaña arrastrará todo tipo de noticias relacionadas con los casos de corrupción todavía pendientes de juicio en Andalucía. Sin contar las presiones que recibirá desde sectores de poder afines al “Ibex 35” para que después del 26J mire hacia la derecha y no hacia su izquierda. También escuchará voces internas señalando la misma dirección. Todo antes que unir el destino del PSOE a Podemos porque sería tanto como entrar voluntariamente en la jaula del tigre. Pero si se inclina a la derecha ya se sabe lo que pasó en Grecia con el PASOK. Está entre Scyla y Caribdis. A Sánchez solo le puede salvar una victoria que no se vislumbra. A día de hoy, está solo ante el peligro.







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