Juan Goytisolo: “Digamos bien alto que podemos”

El escritor recogió ayer el Premio Cervantes 2014 en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares

Marta Rodríguez
01:00 • 23 abr. 2015

Con los mismos pasos que a finales de los 50 recorrió los polvorientos campos de Níjar para retratar a una Almería marginada. Con los mismos pasos con los que poco después descubrió a aquella Chanca de infraviviendas y niños que se limpiaban los mocos con la manga de la camiseta. Con esos mismos pasos, acaso algo más cansados, entró ayer Juan Goytisolo (Barcelona, 1931) en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para recoger el Premio Cervantes 2014.




Cumplió su palabra y se saltó el protocolo. Rechazó el chaqué y se puso la que, según advirtió, es la única corbata que tiene desde hace varias décadas. Su fascinación por el autor de ‘El Quijote’ lo había obligado a recoger un galardón que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, pero no iba a “disfrazarse” a sus 84 años.




Y vestido de Juan Goytisolo el rey Felipe VI le impuso la medalla que lo acredita como uno de los escritores que más ha contribuido a enriquecer el legado literario hispánico. Una distinción que se concede desde 1976, año en que fue a parar a Jorge Guillén, y que en 2013 recibió Elena Poniatowska.




“Dedico este premio a los vecinos de la medina de Marrakech que tan bien me han acogido”, expresó al tomar la palabra en alusión a la ciudad marroquí donde vive. 




La brevedad del discurso que pronunció no le impidió cumplir con las expectativas de una intervención plagada de críticas a la situación que sufre la sociedad actual. “Al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novela nos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes”, aseguró.




Paro y desahucios
El paro, los desahucios, la corrupción y el drama de la inmigración fueron blanco de los certeros dardos de sus palabras en relación siempre con la obra culmen de Miguel de Cervantes. 




“Imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante lanza en ristre contra los esbirros de la hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad”, apuntó.




Con una intervención trufada de citas a escritores de la talla de Fernando Pessoa, Dámaso Alonso, Luis de Góngora y Gabriel García Márquez, reflexionó sobre la literatura y la verdadera lección de ‘El Quijote’. “Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos”, concluyó en un guiño al partido del mismo nombre por el que ha declarado sentir simpatía.


Y sus pasos, los de ayer, los de siempre, lo devolvieron adonde más le gusta estar: al lado de las gentes sencillas.


Vea el vídeo del posado oficial que ha cerrado el acto.



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