La otra cara de César Aguilera: el fotógrafo de los Andes que vino para quedarse

Está en España desde 2003 y trabaja como camarero en la Cafetería Barea

César Aguilera, con su camiseta del Almería en los cerros chilenos de Pedernal.
César Aguilera, con su camiseta del Almería en los cerros chilenos de Pedernal. La Voz
José Ángel Pérez
19:45 • 07 abr. 2024

Su nombre es César Armando Aguilera Bugueño, aunque aquí en Almería, entre sus gentes y los parroquianos de la Cafetería Barea donde ejerce como camarero se le conoce simplemente como César. Acaba de cumplir medio siglo de vida y ya ha echado raíces en la capital, donde desde 2008 viven su madre y su hermano. Aquí en Almería se enamoró, y en 2022 contrajo matrimonio con Isabel, su gran apoyo y motivación, tanto en el ámbito sentimental como en su vocación y amor por la fotografía. César está en España desde 2003. Antes de entrar de lleno en lo que supone para él el arte fotográfico lo vamos a ir conociendo.



Usted es chileno y por esas raras circunstancias de la vida vive en Almería.



Nací en Quillota, en 1974, y mi niñez la recuerdo jugando por los cerros de Pedernal y el valle de Chincolco en la provincia de Petorca de Chile, y ahora vivo encantado aquí en esta linda tierra.



Tuvo que dar un paso adelante por un futuro sólido.



Sí, con 19 años, en 1993, me fui a estudiar Administración de Empresas a Valparaíso y cuando terminé comencé a trabajar en una empresa de autobuses donde recorrí Chile, desde 1998 hasta 2002, pero tenía inquietud por conocer otros países, así que hace veintiún años tomé la decisión de venirme a España.



Así a la buena de Dios, sin trabajo, sin conocer a nadie, sin familia.



Al llegar estuve acogido por una tía en Manzanares el Real y comencé a trabajar con mi tío en la construcción. Meses después conocí a una persona que me ofreció un trabajo en Almería, concretamente en Aguadulce, y no me lo pensé dos veces, me vine. Este fue mi primer contacto con esta bonita tierra y entre 2004 hasta 2007 trabajé en una hamburguesería en el puerto de Aguadulce y desde el 2007 estoy en Cafetería Barea alternándolo con los reportajes fotográficos que voy haciendo.



Y esa afición a la fotografía, ¿cuándo le llegó?  

Hace unos 15 años conocí a unas personas apasionadas de ese arte y cuya afición  me  trasladaron, por lo que en 2011 compré mi primera Réflex y partir de ahí comencé a interesarme por las técnicas a través de diferentes salidas y disparos. Viajé con la cámara por casi todos los pueblos de Almería, disfrutando sus magníficos paisajes desde sus montañas nevadas a la costa llegando incluso a plasmar una regata de veleros. 


¿Qué tiene Almería, además de la luz, que enamora a los fotógrafos?

Todos sus paisajes, sus pueblos, el cariño de sus gentes y las playas.


¿Cómo definiría su estilo?

Mi estilo es captar lo natural y el momento de cada persona o paisaje, por lo que se definiría más cercano al realismo y la versatilidad.


¿Cuál es la mejor cualidad de un fotógrafo?

Lo más importante es la creatividad en cada foto, el saber captar en el momento esos precisos detalles de lo que se está fotografiando.


¿A usted qué lo diferencia de otros fotógrafos?

Posiblemente, dar protagonismo a las personas fotografiadas y sacar lo natural de ellas y en otras situaciones resaltar la belleza de los paisajes o su entorno tal y como son.


¿Prefiere la iluminación natural o depende del momento o lugar?

Siempre la iluminación natural, esto es sin duda lo que hace más bella la fotografía.


¿Por qué especialidad tiene predilección?

Lo que más me apasiona y me atrae es la fotografía de paisajes y fachadas antiguas de viviendas, detalles urbanísticos culturales, monumentos, imágenes que en definitiva nos transportan a otros tiempos.


¿Cuáles han sido hasta ahora sus mejores fotografías?

Mis mejores fotografías sin duda las hice en una regata en alta mar un día de especial luminosidad, y todas las realizadas desde el aire en la costa almeriense desde una avioneta. Son realmente espectaculares. La costa de Almería tiene rincones de embrujo.


¿Tiene algún tipo de cliché fotográfico?

Mi cliché va siempre unido a los paisajes y sobre todo mi objetivo va enfocado a los pueblos de la Alpujarra almeriense.


¿Qué le gusta más? ¿El posado o la espontaneidad de una fotografía?

Cuando fotografío a niños y niñas, o adultos, sus expresiones, gestos, o movimientos, siempre les digo que sean naturales, que jueguen, anden, salten, miren a su alrededor, se sientan tranquilos y sobre todo que disfruten del entorno, por lo que la espontaneidad hace aún más bellas ese tipo de fotografías.


¿Cuál ha sido su fotografía más difícil?

Las fotografías que para mí fueron todo un reto fueron las que hice como comenté anteriormente en una regata en alta mar, por el movimiento, el viento y el mar que te deja empapado mientras tienes que estar al 100 por 100 en la competición.  Fue muy complicado, pero al final obtuve unas buenas fotografías de las que estoy muy satisfecho.


Hacer una buena foto, se puede decir que con los medios que hay, la puede hacer cualquiera. Últimas tendencias, inteligencia artificial, técnicas, ¿hacia dónde va la fotografía?

Para iniciarse en el mundo de la fotografía como tal, no todo el mundo podría hacerlo, ya que sobre todo le tiene que gustar, ya que captar una buena foto se necesita además de paciencia, mucha creatividad. Hoy en día sí que es verdad que hay muchos avances, los cuales siempre hay que estar muy actualizado, dominando técnicas actuales, para realizar un trabajo fotográfico, pero cuanto más natural sea la fotografía más valiosa será a la vista de las personas que la están mirando.


Dentro de los trabajos que le han aportado una experiencia diferente ha sido participar en la película ‘El interrogatorio’ de Diego Pérez Cano, estrenada recientemente con éxito de público y crítica. Sus sugestivas fotografías de los rodajes y escenas hablan por sí solas ya que César Aguilera ha sabido captar los más mínimos detalles de cada secuencia de los actores, técnicos, figurantes... Su participación en este rodaje fue en su día noticia y portada en varios periódicos locales de Chile, donde César Aguilera daba a conocer con sus fotografías los encantos de la provincia de Almería y su gente. 


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