Ve la luz un retrato de Pablo Iglesias tras estar 50 años escondido en una cueva

Los descendientes de Pascual Rodríguez, que ocultó el cuadro en plena guerra, lo donan al PSOE

Detalle de la litografía de Pablo Iglesias, fundador del socialismo, que permaneció oculta en una cueva de Huércal de Almería.
Detalle de la litografía de Pablo Iglesias, fundador del socialismo, que permaneció oculta en una cueva de Huércal de Almería.

Durante medio siglo estuvo escondido en una cueva. Bajo una capa de estiércol. Un retrato de Pablo Iglesias, padre del socialismo español, que permaneció oculto durante la Guerra Civil y la larga dictadura franquista hasta que en los años 80 los descendientes de aquel que lo había puesto a salvo, Juan Pascual Rodríguez, lo sacaron al fin a la luz. Ni las penurias que pasó en la cárcel de El Ingenio, ni una orden de fusilamiento de la que finalmente logró escapar quebrantaron su voluntad de conservar aquella litografía de los años veinte, obra del pintor italiano Borsari, que durante un tiempo colgó de todas las Casas del Pueblo de España. Quizá porque con ella mantenía intactos sus ideales, se aferraba a ellos.


90 años después de que aquel hombre guardase en una cueva de Huércal de Almería una bandera de República y el retrato de Pablo Iglesias, su familia ha devuelto el cuadro al sitio donde siempre debió estar: la Agrupación Socialista de Almería. Una obra cuyo deterioro simboliza las vicisitudes que sufrieron aquellos que como Pascual defendieron la libertad. Ahora se restaurará y se expondrá junto a una placa que no solo ensalzará la figura de este obrero que era miembro de las Juventudes Socialistas cuando estalló la contienda, también la de su esposa, Francisca Gómez Capel, una de las primeras mujeres militantes de la provincia. La recuperación del cuadro irá acompañada de un acto de reparación en el que el Estado reconocerá al matrimonio como víctima de la dictadura.



Donación del retrato de Pablo Iglesias por parte de la nieta de Pascual Rodríguez.
Donación del retrato de Pablo Iglesias por parte de la nieta de Pascual Rodríguez.



“Estamos todos muy emocionados”, expresa a LA VOZ la nieta de Pascual, Olga Ramos, quien confiesa que la familia guardó silencio acerca del paradero del retrato, pues durante los años 40 y 50 encontrarlo habría supuesto una muerte segura. “En la casa-cueva vivía Dolores, hermana de mi abuela, que también estaba comprometida políticamente; había redadas cuando menos lo esperabas, de modo que no se movió de allí hasta los 80, cuando la propiedad se vendió y nos lo llevamos a casa de mis padres, donde estuvo guardado en un armario”, relata.


En aquel primer traslado comprobaron que la bandera tricolor se había deshecho por completo debido al paso del tiempo. Sin embargo, la litografía se conservaba en un asombroso buen estado. “El momento de sacarlo de la cueva fue muy emotivo, porque siempre había estado guardado en casa como un reliquia y tenía un valor emocional tremendo, ya que simboliza cómo, a pesar de todo el sufrimiento, los ideales siguen ahí. Lo metimos en un armario empotrado del que lo sacábamos de vez en cuando, impresiona mucho”, señala Olga.

Pascual y Francisca



Pascual Rodríguez, el hombre que se jugó el físico por conservar el retrato de Pablo Iglesias, era obrero, miembro de las Juventudes Socialistas y de UGT y vocal de la Agrupación Socialista de Almería. Su ideas estaban tan asentadas que tuvo la osadía de colocar una bandera republicana en el terrao de la casa-cueva en plena contienda. En septiembre de 1939 lo encarcelaron por auxilio a la rebelión.



Pascual y Francisca, con una de sus hijas mayores, también llamada Francisca.
Pascual y Francisca, con una de sus hijas mayores, también llamada Francisca.


Permaneció en El Ingenio durante años donde tuvo que enfrentarse a miserias que lo marcaron de por vida. Cuando quedó libre, su familia emigró a Barcelona en busca de un anonimato bajo el que empezar de nuevo. “Lo recuerdo como una persona sombría, murió en 1974 y nunca se recuperó de aquello”, manifiesta su nieta, ahora que la familia ha dado el paso de desprenderse de la litografía que pudo costarle vida. “Está donde debe estar, pertenece al pueblo de Almería”.


Sin embargo, lo que los descendientes de Pascual desconocían es un secreto que Francisca, su mujer, se llevó a la tumba: y es que ella misma estaba vinculada a la lucha obrera. No en vano, según consta en el libro ‘El socialismo y la cuestión obrera. Historia del PSOE en Almería’ de Fernando Martínez y Rafael Quirosa-Cheyrouze, fue representante de las 135 mujeres afiliadas de Huércal de Almería al segundo congreso provincial de la UGT celebrado en octubre de 1925 en Almería. “Su hermana y ella eran las únicas mujeres y ni sus propios hijos lo sabían. El miedo era tanto que lo ocultó, habría sido fatal que con tres niños se la llevaran a ella también”, lamenta.



Foto familiar del matrimonio con su hijo Manuel.
Foto familiar del matrimonio con su hijo Manuel.


Pascual Rodríguez Palenzuela y Francisca Gómez Capel tuvieron seis hijos, de los cuales una falleció siendo aún pequeña a causa de la inanición. Se llamaba Margarita. A otra le pusieron Hildegart en honor a la activista del PSOE Hildegart Rodríguez. Ni ella ni Demófilo ni tampoco Francisca lo podrán ver, pero los dos menores, Pascual y Manuel, aún viven y vendrán a Almería, junto a Olga y el resto de la familia, a contemplar en el retrato restaurado de Pablo Iglesias cómo hubo un tiempo en que algunos hombres y mujeres estaban dispuestos a dar la vida por unos ideales.



 

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