“No hacemos música para vender, lo que hacemos es para un círculo muy reducido”

Anastazia Spencer, banda de garaje rock

Anastazia Spencer son los almerienses Yoli Sue y Manuel Arny. / Foto: Juan Guerrero
Anastazia Spencer son los almerienses Yoli Sue y Manuel Arny. / Foto: Juan Guerrero La Voz

Nació como un breve homenaje a una figura mítica de la música ‘underground’ almeriense, Txema Tormento y, ahora, se han convertido en un grupo que recoge el espíritu del rock de garaje de los 50 y los 60 y lo actualiza. Atrevimiento, inocencia, experiencia y mucho amor a la música y a su gente se conjugan en un proyecto que da aire fresco al panorama.


Una apenas da sus primeros golpes a unas cajas; el otro, tiene a sus espaldas toda una vida sobre los escenarios. Ellos, Yoli Sue y Manuel Arny, son Anastazia Spencer, una banda (y matrimonio) que en pocos meses ha conquistados los corazones de los almerienses con una combinación de descaro y sonido casero pero potente y lleno de significado.


No es fácil explicar cómo nace Anastazia Spencer.

Manuel Arny: Realmente somos una prolongación. Hace muchos años estaba en una banda que tuvo bastante repercusión, llamada Antonio Fargas, junto a Jesús Racer y Txema Tormento. A partir de la muerte de Txema se desencadenaron muchas cosas, una de ellas, que nos casamos. Otra fue un homenaje para el que llamaron a Arny Division, que es otro grupo que tengo en activo y para el que preparamos una actuación de 15 minutos con las canciones de Antonio Fargas. Trastocamos el concepto, con batería electrónica, baquetas de luces... pero gustó mucho. También llamó la atención el rollo que llevamos en redes sociales.


Precisamente esa actitud en redes es de lo más llamativa. Parece que no os tomáis demasiado en serio a vosotros mismos pero vais dando pasos muy rápido.

Yoli Sue: Yo tengo muchísimo vértigo. Empecé a tontear con la batería, a aprender ritmos, en junio del año pasado; en septiembre fue cuando nos pusimos en firme a preparar el homenaje, que fue en octubre; y en noviembre nos estaba saliendo un concierto en Lanjarón. Para Manuel es mucho más natural, porque tiene más experiencia pro su trayectoria, pero para mí no. Yo veo que a la gente le gusta y se entusiasma. Cuando nos dicen desde Clifford Records que quieren nuestro disco para el sello, otro amigo que le gustaría grabarnos un videoclip, otro que tiene ganas de colaborar con nosotros... Llega un momento en el que dices “Yolanda, ¿dónde vas?”. Tienes que ponerte a practicar, pero yo le echo mucho morro y tiro para adelante, pero para mí es súper vertiginoso.


Se percibe que tenéis cientos de referencias “underground” y un mundo complejo tras vuestro proyecto, pero es difícil identificarlo.

M.A.:Todo tiene un porqué. Hasta el hecho de que haya una batería electrónica; no es por comodidad, es porque es la manera de reconvertir el garaje. En su día, el garaje rock era como lo que fue el punk posterior y el grunge en los 90. Me refiero a esa manera de hacer lo comercial pero a lo cutre. Si queremos hacerlo con sentido ahora, es con los medios más caseros que tengas. Un ordenador y una batería electrónica suena a algo muy moderno, pero realmente lo que estás haciendo es el mismo concepto.


Y, tras el homenaje, ¿cuál es la razón para haber continuado?

M.A.: Sé que lo que hacemos es para un círculo muy reducido. No hago música para vender música. ¿Que le gusta a la gente? Genial, pero no voy a modificar nada para ello. A mí me mola un montón estar viviendo una época dorada de la música en la que no gano un duro pero la gente me quiere y me respeta.


Y.S.: Mi manera de verlo  es que, como esto es por Txema y porque nosotros hemos estado agradecimos a Txema, es como si nos estuvieran devolviendo muchas cosas. Él, para mí, está ahí y es el que tira de todas las cosas.

 

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