Enrique Gracia Trinidad, poeta Santa Paula #42: tiempo

“He llegado esta tarde hasta la misma / calle donde crecí”

Enrique Gracia Trinidad, en una imagen de archivo.
Enrique Gracia Trinidad, en una imagen de archivo. La Voz

Es el retorno al pasado una forma de la muerte. Cada vez que recordamos encendemos la luz de un tiempo que nunca volverá. Una suerte de neblina nos atrapa, define lo que somos. Acaso la idea del mañana inspire nuestro estar, pues aunque el futuro es una entelequia, una idea apenas concebida, encierra más posibilidades que la sombra de los muertos y del tiempo, que como un salvaje monstruo, nos abandona en la cuneta de la divagación. Quizá en este momento no seamos más que polvo, un puñado de átomos dispersos que no se atreven a formar la materia de un nuevo yo, un otro yo que intuya, que persiga la resolución del enigma. Ayer ha fallecido. La memoria es un alegato de lo oscuro, un ancho silencio.  

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HOY nos acompañará en las Dulces Tardes Poéticas el autor madrileño Enrique Gracia Trinidad. Enrique, poeta Santa Paula #42, firma la plaquette que hoy recuerda de nuevo a José Ángel Valente a través del pastelillo que da nombre al librito, aquel pastelillo de luz que el poeta gallego degustaba en el antiguo establecimiento de La Dulce Alianza.


Nota Biográfica



Enrique Gracia Trinidad  (Madrid, España, 1950). Autor de más de cuarenta publicaciones, Muestras de su obra han sido traducidas al chino, italiano, inglés, francés, ruso, persa, turco, japonés, portugués y catalán. Figura en antologías y páginas web de quince países.


Publicaciones de poesía: Encuentros (1973), Crónicas del Laberinto, A quemarropa,  Restos de Almanaque, Historias para tiempos raros, La pintura de Xu-Zonghui (bilingue chino-español); Siempre tiempo; Contrafábula (Poesía reunida 1973-2004), Todo es papel, Sin noticias de Gato de Ursaria, La poética del Vértigo (Antología, estudio y selección de Enrique Viloria, 2007), Pentimento, Hazversidades poéticas (antología, 2010); Butaca de entresuelo, Mentidero de Madrid, Ver para vivir, Juego de Damas, Doble Juego (antología con Raquel Lanseros), Al final de la escalera (2017), Siempre la vida (antología, 2017) y Sustancia de los días (2019). Le han concedido los accésits de los premios Adonáis (1972), Rafael Morales, Ciudad de Torrevieja y Pilar Fdez. Labrador;  y los premios Feria del Libro de Madrid, Blas de Otero, Bahía, Juan Alcaide, Emilio Alarcos, Juan Van-Halen, Eladio Cabañero y el Vicente Gerbasi, por el conjunto de su obra (Venezuela)


Se dedica a la divulgación cultural (teatro, conferencias, recitales, talleres y cursos literarios y de voz, colaboraciones en radio y TV, etc ). Ocasionalmente publica artículos y dibuja viñetas de humor y caricaturas. 


Poética

No encontraremos a Enrique Gracia Trinidad en las listas de nombres destacados de grupos poéticos o generaciones, jamás, como él mismo expresa, se ha sentido partícipe de una única tendencia. Su influencia se la debe a sus maestros y al espacio vital que le ha tocado recorrer. 


Fue la Antología Rota de León Felipe un punto de inflexión en la poesía de un Enrique Gracia que hasta ese momento (finales de los 60) no había ido más allá, hablando en términos de escritura, de unos íntimos y primerizos versos... imitando lecturas dispersas, confiesa nuestro autor. Esta antología supuso un paso adelante en estilo, vehemencia, compromiso, libertad formal [y] ritmo de aliento largo. Pocos años después, fruto de la recopilación de algunos de los textos post Antología Rota, obtuvo el accésit del Premio Adonais que a la postre se convirtió en la primera publicación de nuestro autor.


Han llovido 50 años desde aquel volumen escrito con 20 aproximadamente.


La poesía de Enrique es herida y vacío, pérdida y desconsuelo, urgencia y sombra, pero también alegría y esperanza, perfume y luz, reconciliación y música. Nos invitan sus versos a recorrer primero el barro para admirar el verdor y el profundo aroma de la hierba después.


Hay solemnidad en los versos de Enrique Gracia, una solemnidad que ameniza con mensaje claro y un dominio del lenguaje que ayuda al lector a mirar con los ojos del poeta, a desvelar el enigma del poema contemplando desde su mismo prisma. Pero también hay humor y mucha ironía, una defensa necesaria para entender, al otro lado de la rebeldía, la época y el lugar que le ha tocado vivir: más allá de la literatura, (si es que hay mucho más allá) no me gusta el sistema en el que estamos pero tengo que vivir en él, sobrevivir como tantos. Lo cierto es que tampoco confío en otros posibles sistemas: los seres humanos a la menor oportunidad sacamos el impresentable que llevamos dentro.”, nos dice Gracia Trinidad.


Escritor, actor, pintor, promotor cultural... ¿Qué hace que un creador como Enrique divague y se exprese en tantos campos artísticos?  La eterna curiosidad, la necesidad de buscar vías de expresión... ¡Que no sé estarme quieto!. Se quedaron en el camino la pintura en serio, la fotografía, el diseño, el doblaje y el teatro más profesional, y ganaron la poesía, las caricaturas, y el teatro de voz para poesía y radio. También el ánimo de divulgar la obra de otros autores.


Quizá, en última instancia, Enrique escriba “por si alguien, algún día, / tiene un dolor de corazón idéntico / o sufre una alegría semejante”, quizá “escribir para un tiempo / en el que no estaremos para nadie.

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Cualquiera puede regresar un día, / es fácil retornar pero terrible / porque te asomas al pasado casi / como si te inclinases al vacío, / como si el tiempo, turbio y maloliente, / te permitiese recordar un poco / lo que perdiste para siempre, aquello / que vuelve a arrebatarte una y mil veces. / El tiempo del recuerdo es un malvado / que devoró la vida en un instante / y nos dejó migajas, huesos, nada.


 

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